Seth suspiró y al fin llegaron, intentó no despertarla cuando se giró para bajarla. Logró cargarla y le agradeció a Garos, ambos se despidieron y entro al cuarto de Dorian.
—Espero no interrumpirlos.—Dijo Seth riéndose.
Alanna y Dorian estaban besándose en el sofá en una posición no muy adecuada. Alanna se sonrojó toda y se bajó de las piernas de Dorian.
—Deberías aprender a tocar.—Dijo Alanna torciéndole los ojos.
—Ah claro como tengo mis manos libres hermanita.—Resoplo Seth. —La traje aquí porque me preocupaba que en la madrugada se acabaran los efectos del elixir.—Agregó.
—¿Entonces planeabas pasar con ella la noche?—Encaro Dorian con la ceja levantada.
—¿Donde dormirá?.—Volvió a resoplar.
—Recuestala en la cama de Dorian, yo la cambiare.—Río Alanna yendo al cuarto.
—¿Tiene ropa de dormir aquí ya?—Pregunto Seth.
—Argh mierda.—Resopló Alanna. —Si tan solo ALGUIEN le pudiera prestar ropa holgada para que duerma más cómoda.—Agregó.
Seth suspiró y fue abrir su maleta que aún se encontraba en el mismo lugar y sacó una playera.
—Aquí tienes.—Suspiró lanzándosela.
—Buenas noches hermanito.—Dijo Alanna estirándole el cachete.
—Eres odiosa, lo sabes verdad.—Resoplo acercándose a ella.
Dorian reía desde la sala al ver toda su escena, Seth se acercó para darle un beso a Marina en la cabeza y enseguida ambos quisieron empezar a molestarlo y este salió de la habitación rápidamente por el balcón.
—La cambio y hablamos de esto.—Exclamó Alanna cerrando la puerta.
—¡Apúrate!—Exclamo Dorian.
Alanna movió a Marina y le ayudó a quitarse el vestido, le entregó la playera sin responder sus preguntas y guardó el vestido en su ropero por mientras.
Dorian había sacado otra botella de vino y entonces apareció Alanna corriendo de puntitas para brincar al sofá.
—¡Le dio un beso!—Exclamaba Alanna múltiples veces jalándolo del cuello.
—Oxigeno necesito oxígeno.—Agregó Dorian.
—Perdón.—Dijo riéndose. —¡¿Que habrá pasado?!—Preguntaba emocionada.
—No lo sé pero podríamos ir a perseguir a Seth o despertarla.—Dijo levantándole las cejas.
—Seth no nos dirá nada ni porque lo torturemos y Marina probablemente nos mate por despertarla.—Suspiró desanimada.
—Cambiando de tema, cuéntame qué tal las cosas con tu padre.—Dijo Dorian palmeando su pierna.
—Fantástico sinceramente.—Suspiró feliz.
Alanna comenzó a contarle todos los detalles de su plática y el la escuchaba atento. Continuaron tomando copas de vino y comiendo los bocadillos que llevo.
La pequeña junta de sus padres seguía llevándose acabo en la oficina del rey, finalmente comenzaban a llegar a un acuerdo los seis.
—Deberíamos de buscar primero el apoyo de Gavdos, se acerca el cumpleaños de mi sobrina la princesa Seline y podríamos usar eso como excusa.—Expuso Amara. —Nuestra aparición en ella no levantaría sospechas de ningún tipo.—Agregó.
—Me parece buena idea lo que dice Amara, si llegaras solo con Dorothes algún espía en Gavdos podría identificarte y comunicárselo a Killar.—Decía Hipólita.
—Tengo una mejor propuesta querida, que Dorian vaya en nuestro nombre a la fiesta y que hable con Percy, mientras tú y yo cabalgamos a Plaktar en busca del apoyo del rey.—Explicaba Dorothes.
—Hipólita y yo podríamos ir en busca del apoyo de Skyros.—Dijo Kristaphoros.
—Nosotros iremos a Caspia.—Interrumpió Almendros.
—Vida mía, es mejor que vayas solo, yo no tengo experiencia con nada de esto y solamente te retrasaría.—Dijo Nila tomando su mano.
Almendros le dio una mirada triste pero asintió, su plan comenzaba a tener cada vez más sentido pero les faltaba un pequeño detalle.
—¿Que piensan hacer para demostrar en cuatro lugares diferentes que Kristaphoros está vivo?—Pregunto Hipólita.
—¡Maldita sea! No se me había cruzado eso por la mente.—Exclamó Dorothes.
—Creo que nuestro intento rápido en hacer las cosas no funcionará.—Interrumpió Kristaphoros.
—¿Explícate?—Murmuro Dorothes.
—Es un poco más arriesgado y lento pero creo que lo más apropiado sería que fuéramos de reino en reino.—Explicaba Kristaphoros a todos. —Percy entenderá nuestra situación, al fin y al cabo es el hermano de Amara, si siguiéramos el plan tal cual algunos reyes podrían verlo como un insulto el que los use como mensajeros.—Agregó.
—Así que tú idea es que visitemos los demás reinos uno por uno, nos tomará semanas llegar a cada uno de ellos.—Remilgo Almendros.
—Pero que mala suerte tenemos, si tan solo alguno de nosotros fuese un hechicero de alto rango.—Decía en un tono burlón. —Mis poderes se han recuperado por completo, puedo abrir un portal que nos llevaría a cada uno de ellos; esas semanas se convertirían en máximo tres días.—Agregó.
—Siempre fuiste el inteligente, debo admitirlo viejo amigo.—Río Dorothes.
—Entonces está decidido, Dorian pedirá el apoyo en Gavdos y nosotros nos encargaremos de Skyros, Plaktar, Caspia y Arktos.—Decia Almendros viendo el mapa.
—Entrada por salida.—Río Dorothes.
—Querido, conoces a nuestro hijo sabes que no irá solo.—Agregó Amara tomando del brazo.
—Mis hijos tampoco lo dejarán ir solo, aunque sea una misión sencilla y de reconocimiento, insistirán en acompañarlo.—Interrumpió Nila.
—Y las mías en este punto, irán aunque se los impida.—Dijo Hipólita tallándose la sien
—Malditas mujeres, odio cuando tienen la razón.—Dijo Dorothes suspirando.
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Hasta el fondo del mar
FantasiUn romance mitológico que puede terminar en la destrucción de una civilización o en la creación de una nueva era. Hay secretos que el agua transporta mejor que un humano, el mar contiene los secretos de todas las personas que alguna vez han vivido e...
