Capitulo 5 - pt.1

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Una vez que Dorian termino de cambiarse comenzó a abrocharse sus brazaletes, entro uno de sus escuderos informándole que sus padres lo estaban esperando en el salón del trono y que de favor ya no tardara más, Dorian le agradeció y resopló en silencio.

Dorian:
[Me estresa tanto que mis padres sean tan paranoicos, ellos saben que ya estoy aquí, a salvo. Para que mandan a alguien por mi, vine a cambiarme para poder ir hablar con ellos, pero en fin son mis padres, que más me queda más que amarlos]

Dorian se levantó de su cama y comenzó a nadar hacia el salón del trono, tuvo que tomar una escalera que lo llevaba al salón, las escaleras eran doradas y en los pasillos habían alfombras azul marino con bordados dorados, Dorian empujó unas grandes puertas doradas, cuando se abrieron vio a la guardia real por cada costado del trono, habían seis hombres por cada lado vestidos en una gran armadura dorada con largas capas transparentes pero con una tonalidad aqua llevaban sus espadas en su respectiva funda y estaban acomodados como soldados, había una gran alfombra turquesa con franjas oscuras con dorado en sus extremos, que era tan larga que daba con la puerta y cubría hasta los escalones del trono donde estaba sentado el padre de Dorian y su madre. Debajo del trono del Rey Dorothes estaban los tronos de la Reina Amara y el príncipe Dorian.

 Debajo del trono del Rey Dorothes estaban los tronos de la Reina Amara y el príncipe Dorian

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—Hijo mío!—Exclamo la Reina Amara levantándose de su silla.—¿Estas bien? ¿Que sucedió?, los muchachos salieron a buscarte varias veces.—Dijo tomando el rostro de su hijo.
—Madre, estoy bien mírame.—Dijo Dorian tomando las pequeñas manos de su madre y dando una vuelta para que ella lo viera completo. —¿Ves? Ni un rasguño.—Dijo para después abrazar a su querida madre.
—Me sacaron un susto, tú y Tártaro solamente porque él no está aquí si no también lo regañaría.—Dijo Amara antes de golpear a su hijo en la cabeza.—Que sea la última vez que me espantas así, me escuchaste!—Le dijo enojada la reina.
—Oye! Mi cabeza pero por supuesto, no volverá a pasar madre.— Dijo Dorian riéndose con la mano en la cabeza.
—Bueno, los dejare a los dos solos, no tarden porfavor ya casi es hora de la cena.—Dijo la reina nadando hacia la salida.

Dorian comenzó a nadar hacia donde se encontraba sentado su padre con una expresión seria en su rostro, raro de él ya que siempre se encontraba alegre.
—Dorian, hijo mío—Dijo el rey Dorothes parándose y abrazando a su hijo. —Ya que tú madre se fue espero que me platiques tu aventura, porque por tu cara puedo decir que tú día ha estado interesante.—Dijo levantándole una ceja.
—Será en otra ocasión padre, ahorita deberíamos ir con madre ya es hora de la cena.—Dijo Dorian tocando la panza de su padre y riéndose.
—Quiero que sepas, que hace muchos años esa panza no estaba y era igual o hasta más deseado por las mujeres que tú hijo mío.—Dijo su padre riéndose.
—Agregaré eso a mi lista de cosas que no necesitaba saber del pasado de mi padre.—Dijo Dorian poniendo cara de asco.
—Ay hijo mío muy bien dicho el pasado, porque desde el momento que esa bella mujer de ojos azules nado frente a mis ojos sabía que ninguna mujer me impediría estar a su lado.—Dijo el rey con suspiros de amor.
—Bueno pues esa mujer que tanto amas está por matarnos si no llegamos ya.—Dijo riéndose de su padre.
—Esa mujer tiene la belleza de la mismísima Afrodita pero el horrible carácter del kraken.—Dijo el rey con miedo en sus ojos.
—DOROTHES!—Escucho el grito de la reina proveniente del comedor. —DORIAN!, vengan ya a cenar—Terminó de gritar.
—Mierda.—Dijeron los dos mirándose.

Hasta el fondo del marHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora