Capitulo 44

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Con su otra mano tocó su frente y como sospechaba estaba teniendo una fiebre muy alta. Soltó su mano por un momento y sintió como Seline sin despertarse le dio un apretón.

Profetus resopló y la cargó, levantó los edredones y la arropó debajo de ellos. Se sentó frente a ella por uno de sus lados, quito un mechón de su azulado cabello que caía en su rostro.

Pasó sus dedos detrás de su oreja y acarició su mejilla, notó que comenzaba a moverse inquietamente y esto lo hizo alejarse de ella, observó que era lo que estaba pasando. La fiebre le estaba causando dolor y probablemente estaba teniendo pesadillas ya que levantaba sus manos y doblaba sus piernas.

Pequeños gemidos adoloridos salían de ella, murmuraba cosas sin sentido mientras se tapaba la cara o sujetaba las sábanas.
-Aléjate de el...no lo toques.-Murmuraba mientras se remolineaba. -Aléjate, aléjate por favor.-Continuaba.

Profetus:
[Que estará pasando por su mente, la fiebre le esta causando alucinaciones en sus sueños. Tengo que hacer algo.]

Se sentó alado suyo y llevo su cuerpo a su pecho, con uno de sus brazos la abrazaba y la tapaba con los edredones. Con su otra mano comenzó a crear un cojín de agua con sus poderes, esta tenía un brillo verdoso, era curativa. Al poco tiempo el ceño fruncido de Seline desapareció, al igual que sus murmullos y movimientos.
-Pronto estarás mejor Sel...-Dijo Profetus aún abrazándola.

El enrojecimiento de sus mejillas empezó a desvanecerse y su temperatura se regularizó al poco rato. El cojín desapareció y tomó una de sus manos. Estuvo acariciando su rostro hasta que la notó completamente relajada y su pulso era normal de nuevo.

Los minutos pasaron sin que él se diera cuenta, la observaba dormir plácidamente en su pecho y una emoción cálida lo recorría. Al poco rato se levantó con miedo a despertarla, al ver que había tenido éxito beso una de sus manos y la arropo hasta el cuello; salió de la habitación con dirección a los pisos inferiores.

--3 horas después--
Seline comenzaba a despertarse, estaba un poco confundida al inicio. Se sentó recargándose en la cabecera mientras se tallaba sus ojos.
-Mierda, me quede dormida.-Suspiro. -No, recuerdo haberme acostado, argh mi cabeza me duele.-Decia entre murmuros.

Tallo un poco su sien para después estirar sus brazos y soltar un bostezo. Se levantó y vio que aún era de día, camino hacia el baño para asearse un poco e ir a los jardines a visitar el árbol de psyqué para meditar.

Noto que en la pequeña mesa de té que había en la habitación habían unas flores descansando, estaban atadas con un poco de gamuza. Eran bellísimas, eran unas gerberas avioletadas pero en un tono muy claro como si fuera un color pastel, en el ramo también habían unas Lilys blancas que formaban el dúo perfecto, con un aroma embriagante.

Sujeto el ramo y se dejó embriagar por sus aromas dulces, tocó los pétalos de estas y sonrió, camino hacia el ventanal con ellas un segundo; después las dejó cerca de su cama para que la luz les diera mejor.

Seline:
[Solo hay una persona en el mundo que conoce mis flores favoritas, podrás ignorarme pero jamás engañarme.]

Pensaba mientras se desvestía y dejaba caer su vestido en el suelo. Estaba animada y decidida que había sido el pero por un momento se deprimió pensando qué tal vez había sido Dorian el que había venido a verla, siempre había sido indirectamente paternal con ella.

Decidió salir a hablar con su primo, tomó un vestido blanco de tirantes amarrado a su cuello, cubría todo su pecho pero su espalda estaba completamente descubierta.

El vestido la hacía ver realmente linda, su cara no llevaba maquillaje y se podían apreciar las pequeñas pecas que se asomaban en sus pómulos. Sus ojos amatistas congeniaban a la perfección con su azulado cabello.

Hasta el fondo del marHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora