¿En cuántas ocasiones el sonido de un disparo provocó un suspiro de calma en otra persona? Lo inhumano de este mundo, el olvido y el toque de azúcar que le ponen constantemente a la vida no hacía más que aquello, generar un dulce de algodón en los adentros de la chica que había halado del gatillo siete veces.
Siete veces, solo siete veces para lo que hicieron por casi todo un día.
Su mano seguía extendida hacia el que ya tenía nombre, el que ya nunca sería buscado, el que ya nunca sería recordado por aquel pueblo, por aquel país o mundo, tal y como lo han hecho con su hermana, con Layi.
Por su espalda, su pareja, Hyuk, tomándola de su mano libre, apretando suave solo para darle a entender que lo tenía ahí, con ella por muy fugaz que fuera el momento. Él mismo sabía perfectamente que se amada podría llorar en cualquier momento, especialmente cuando por dos sufridos y largos años, no derramó ni una sola lágrima por la cantidad de sangre en la que estuvo bañada, por la cantidad de sangre que tuvo que recolectar como si algo en ella, pudiera traer a Layi de vuelta.
Hyuk era el único en aquella habitación con derecho a reclamar por su sueño, por noches de tranquilo dormir, puesto que todo este tiempo, tras la muerta de la hermana de su prometida, y la búsqueda de cada uno de sus asesinos, no hizo más que velar el sueño de Kena, cada madrugada despertando con gritos, cada noche teniendo pesadillas de la última imagen que tuvo de Layi, teniendo terrones nocturnos, creyendo que todo era su culpa, cada cosa, cada día, cada gesto.
Si tan solo Kena no hubiese reaccionado como lo hizo, entonces Yves no hubiese llegado tan lejos, habría tomado el mensaje, pero ella misma se aseguraría de no poner a sus cercanos en peligro, quizá sacar a Layi del pueblo y por fin vivir una vida como hermanas en la misma casa, en la misma escuela, con los mismos platos.
Pero no era el caso.
No era su culpa, no fue su tono, no fue ella.
Siempre fue y será Yves, Trevor, Dan, Grey, Jozef y Xavier.
En la otra punta, aún con el labio inferior temblándole, apareció de nuevo Molly, sintiendo cómo el maquillaje que se había puesto por sus continuas noches en vela, comenzaba a correrle por su rostro mientras miraba y hacía consciencia de que ahora, era testigo de un asesinato. Kena, la que fue su Adela, había halado del gatillo, había hecho lo que ella le había pedido al cielo le impidieran hacer, y no solo no pudieron con ella, sino que Molly lo había escuchado y visto todo.
Trevor no giró a ver a su izquierda, justo donde el ya yacente cuerpo de su amigo Yves, lanzaba su ahumada existencia por manos de la chica de sus pesadillas, tan parecida a la chica de sus propios sueños y su vida real.
—Tú, — comenzó la que ahora por fin tenía su propio nombre, — tú — Kena se dirigía a Trevor, quien en total desconcierto, seguía con la mirada clavada en el suelo, mismo que había hecho cuando escuchó y vio el primer disparo justo al centro de la frente de Yves, y luego, solo escuchó el resto, estadillos como estrellas, como peces saltando fuera del agua.
Y ahora ella le estaba hablando, con esa familiar voz, en un tono lacrimoso, casi moribundo. El mismo quería romper a llorar, ponerse sobre sus rodillas y clamar por perdón, pedirle perdón a la que estaba y a la que ya no era, ni podría ser.
—Nadie nunca vio una diferencia en nosotras, ninguno de los pocos con los que nos presentamos como tales, ni familia, ni cercanos, nadie, — afiló su mirada hacia el chico que seguía sin verla, — hasta que llegaste tú, confuso, negado a creer, el primero.
Trevor parpadeó y despejó su visión nublada para arrastrarla hacia la chica que le provocaba más dolor con tan solo tenerla cerca. Era increíble, sí, pero el dolor era mayor, como una quemadura en todo el cuerpo, como un balde de fuego cayendo de las nubes sobre él...
ESTÁS LEYENDO
Seis
Mystery / ThrillerX, J, G, D, Y, T. Las iniciales de las seis personas que le hicieron lo imperdonable. Los nombres de las personas que deben pagar por lo que le han hecho. Nadie los culpó, porque nunca nadie se enteró del crimen que cometieron contra Layi BerryCl...
