Viernes, 18:00 hrs, casa de Layi.
Un año antes del atentado,
—¿Cuándo volverás a venir?
—Acabo de llegar, Layi. — Sonrió en su dirección.
—Oh, lo siento, —dijo, la dulce chica, —es que, eres la única persona con la que verdaderamente puedo hablar y, — se detuvo en seco luego de ver la maleta, — mejor amiga.
—También eres mi mejor amiga, Layi, pero ¿Acaso quieres que me vaya ya?
—¡No, no, no! ¡No, por favor! Es que, — colocó la maleta sobre la cama vacía de su cálido dormitorio, — me gusta que vengas, es lo que más espero durante la semana porque así al fin podemos estar juntas.
—No quiero imaginarte en una relación, — mencionó en broma la otra, haciendo que con el inesperado comentario, Layi se sonrojara de inmediato.
—¿Qué relación?
—Más vale que la persona por la que te sonrojas sepa apreciarte con todo y tus mimos y preocupaciones.
—Pero, no hay nadie q-quien m-me sonroje.
—Claro. — Sonrió antes de apretar sus labios y aguantas las ganas de no decir algo más.
—N-no hablemos de eso, los fines de semana solo somos tú y yo.
—Y entiendo y respeto la privacidad, pero entiende que me preocupo. Llevas cinco años hablando del mismo muchacho que no conozco.
—¿Desde cuándo lo notaste?
La otra alzó la ceja.
—No tienes por qué preocuparte, lo digo en serio.— por pocos, Layi fue encogiendo la voz. — No sabía que... lo sabías.
—¿Cómo dices?
—Nada, nada.
¿Desde cuándo lo sabía y no le había dicho nada? ¿Cinco años? Eso quiere decir que lo sabe de hace poco. Layi se ha sentido así desde hace unos once años ya y el solo pensarlo en la presencia de ella, la hacía sentirse avergonzada.
Cuando no estaba con ella, era imposible no pensar en él, pero hoy parecía ser una excepción.
Layi siempre mantuvo su distancia y trató lo mejor posible de ser discreta al dejar bebidas en su casillero o una toalla y curitas para que limpiara y cuidara los rasguños en su cara.
El chico siempre se mantenía solo, parecía gustar de ello, y eso fue algo que la hizo querer acercarse más a él, sin verdaderamente entrar en contacto verbal y/o físico. Layi pensaba que de acercarse, algo de toda esa magia que sentía, iba a reventar en su cara.
Sus pensamientos habían tomado camino lejos del presente, que no se había percatado de que la chica en la misma habitación llevaba cerca de un minuto de estar llamándola.
—Estás muy pensativa.
—No, no, no lo estoy.
—Como digas.
—Tú nunca dejas de ser fría y directa, aún tratándose de mí.
—Y tú nunca dejas de preocuparme, aún estando cerca de mí.
—¿Por qué eres así?
—Es de nacimiento ¿Recuerdas?
—No diré nada al respecto porque no hay argumento válido, pero lo digo en serio, no hay nadie.
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Seis
Gizem / GerilimX, J, G, D, Y, T. Las iniciales de las seis personas que le hicieron lo imperdonable. Los nombres de las personas que deben pagar por lo que le han hecho. Nadie los culpó, porque nunca nadie se enteró del crimen que cometieron contra Layi BerryCl...
