Por debajo de la luz de la mañana, en una mesa de piedra, estaban aquella chica que, en menos de dos semanas había entrado al cuadro de honor, y el muchacho más temido del instituto.
Si bien Trevor era conocido por su capacidad de convencer y fascinar a las personas con la más mínima vibración de su voz, en su mente, habían cosas de las que nadie se iba a enterar jamás, ni el mismo Dios, ni siquiera satanás mismo.
Su nuevo juguete, — como solían llamarle a las chicas que merodeaban cerca de él, — era esa tal Hanadriel Mayniel, una chica bastante dedicada a sus estudios, bastante hermosa y lo bastante tímida como para mirar a Trevor a los ojos.
—¿La llevará a la cama?
—¿Crees si quiera que a Trevor le gusten las chicas?
—¿Qué? ¿Acaso es homosexual?
— ¡Claro que no! — defendió la primera de las chicas que rumoreaban cerca de la mesa de su interés. — Pero por como se miran es bastante obvio que estos van a terminar en las sábanas del otro en menos de un mes.
— Dos semanas y esa francesita hará del instituto su propio circo, — siguió la segunda.
—¿Es francesa? — Volvió a preguntar la tercera, escondida detrás de la columna en donde las tres vigilaban la mesa de piedra ocupada por una menuda chica y un chico de aspecto sombrío.
—Leímos su expediente, — respondió la segunda como si nada, — no fue difícil entrar a la oficina del director, pero por lo que pude leer, sus padres tienen apellidos bastante únicos. Una sangre pura ¿Quizá?
—Una perra de altura en el resumen.
—Pero, si la chica está en el cuadro de honor ¿Por qué Trevor le está dando tutorías?
—Esto es lo que yo pienso, — habló la tercera, — es seguro que la quiere en su cama, y no digo que sea para cogérsela, no creo que tengan esos intereses el uno por el otro. De llevarla a la cama, va a ser atada y con un cuchillo cerca de su garganta.
—No olvido el ataque de Trevor hace un año.
—Desde entonces ese tipo ha sido mucho más raro de lo acostumbrado. Como si hubiese regresado de... algo... no sé cómo llamarlo.
—¿Satánico?
—¿Crees que esté metido en eso?
—Es la nueva moda.
—Serán de idiotas, — tiró la primera a la plática de las otras dos, — es hijo de una familia altamente creyente, claro, eso no lo hace menos probable, pero a lo que voy, es que Trevor, primero no es homosexual, segundo, no está en cosas satánicas, y tercero yo fui testigo de lo idiota que puede llegar a ser por alguien.
—¿Qué? — Soltaron las otras dos, cubriendo sus bocas con la mano de la otra para soportar el grito.
—¿Hablas en sentido... especial?
Las tres se acercaron más entre sí, la primera tomó una bocanada de aire, y comenzó a hablar.
—No sé quién era con exactitud, pero hace uno o dos años atrás, cuando mi obsesión por él era mucho más grande que ahora; lo seguí de lejos como una idiota para darle un paquete de bombones que había hecho la noche anterior. Recuerdo haber sentido muy nerviosa pero todavía decidida a hacer lo que quería hacer, así que lo esperé en el camino que siempre lo vi tomar después de clases. — Se detuvo para suspirar ante sus propios recuerdos. — Sin falta a la misma hora, por el mismo bello sendero, pero esa vez, cuando la distancia comenzaba a reducirse entre los dos, mi corazón se detuvo y de pronto, lo vi a él detenerse a la mitad del camino, a unos pasos de mí. — Lamió sus labios y prosiguió. — Algo o alguien entre las flores y árboles, lo había hecho detenerse. Arrojó su mochila de forma involuntaria sobre el frío suelo, y el atardecer descendió hasta sus ojos. — Sus palabras se combinaron con sus pensamientos como si lo estuviera viviendo otra vez. — Miraba a una chica a lo lejos, era una silueta de espaldas, pintada en el naranja del cielo.
—¿No estarás exagerando?
—Yo misma lo vi, pensé que iba a acercársele o a saludar, pero se quedó contemplándola por casi media hora. — Algo en su pecho se encogió al revivir el sentimiento que le dio esa imagen. — Y yo de estúpida me quedé viendo la película. Fue ahí cuando conocí un lado inesperado de Trevor.
—Pero ¿Quién era la chica?
—No lo sé, y no quiero saberlo.
—¿No será Hanadriel es esa chica de la que estás hablando?
—No, no podría ser, el tiempo no encajaría, y la chica del atardecer tenía cabello largo y oscuro. — Bufó ante lo estúpido que eso sonaba porque cualquiera podría cambiar su apariencia. — No, no creo que sea Hanadriel.
—¿Crees que exista alguien que pueda enamorar a Trevor?
—No lo sé, pero de lo que sí estoy segura, es de que jamás lo había visto tan vulnerable como lo vi esa vez.
—Oh, mierda.
—Sea quien fuese esa chica, ella pudo ver algo que nadie más puede ver en Trevor Fernsby, a tal grado, de hacer que una montaña como él, se vuelva lodo a sus pies.
Así era él.
Llevaba muy poco tiempo conociéndolo, pero Trevor ya era una buena parte de su razón para despertar y no precisamente de la forma como muchos lo creían.
—Lumière de l'aub.
Trevor levantó su mirada y la observó.
Hanadriel Mayniel, era su nombre. Era el nombre de la chica que Yves lo había llevado a ver en el mercado de flores. Era el nombre de la chica, que se parecía mucho a ella.
Por casualidades de la vida, cuando Trevor la vio en el instituto, por un breve momento pensó que estaba viendo un fantasma y luego, que solo estaba demasiado confundido como para ver cosas que no eran posibles. Pero lo eran, Hanadriel estudiaba con él, y de no haber sido por el año y medio en el que desapareció, Trevor no estaría repitiendo grado y tampoco la habría conocido, no así de cerca.
Llamada entrante, IMPORTANTE.
Se leía en el teléfono de la chica que seguía esperando a que Trevor soltara su cuaderno luego de la tutoría de aquella mañana.
«Importante». Volvió a repetir en su cabeza.
—Tengo que irme.
—Aquí tienes, — fue todo lo que le dijo para entregarle el cuaderno que había estaba revisando por ella. — El jueves es la siguiente sesión.
Ella solo se limitó a responder con una sacudida lenta de su cabeza. Terminó de ordenar sus cosas, con su teléfono todavía vibrando en la palma de su mano, procedió a levantarse y el perfume que le dio vida, se extendió hasta su lugar.
Sus ojos se cerraron automáticamente y la vio. Su sonrisa, su cabello ondeando en el viento, empujando y bañando el lugar con su suave perfume de gardenias.
Ella, riéndose con el sol, buscando estrellas en el cielo.
Pidiendo ayuda con su último aliento.
Trevor se levantó de golpe, tomó sus cosas de prisa y se largó, dejando la mesa y a una confundida Hanadriel de pie, mirándolo con atención, escuchando el viento en el otro lado de la línea.
.𖥔 ݁ ˖
Este es el presente, como ya pueden ver, todo extracto del pasado y similar, va a ser etiquetado, mientras, lo que ocurre en el presente, va a ser publicado sin etiqueta de aviso en cursiva.
Espero no sea confuso, gracias por leer.
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Seis
Misterio / SuspensoX, J, G, D, Y, T. Las iniciales de las seis personas que le hicieron lo imperdonable. Los nombres de las personas que deben pagar por lo que le han hecho. Nadie los culpó, porque nunca nadie se enteró del crimen que cometieron contra Layi BerryCl...
