Pasado II,
Cinco de ellos, en un círculo alrededor de ella, empujándola de uno a otro, besándola, meneando sus brazos como una muñeca o levantándola desde su cintura para darle vueltas hasta de volver a empujarla al centro u otro de ellos. Mareada, sedienta, confundida, adolorida.
¿Cuánto tiempo había pasado?
Tenía frío, tanto que cuando cayó de nuevo sobre uno de ellos, intentó prestar algo del calor que su cuerpo emanaba aunque esto significara quemarse y evaporarse en el contacto.
—¿Están viendo esto? — Rió el que la tenía presionada desde su cintura con la cabeza de la menor pegada a su pecho.
—P-por f-favor, por favor, b-basta.
—¿Quieres que paremos? — Le preguntó con una gran sonrisa en sus labios. — ¿Por qué habríamos de hacer eso? ¿Acaso no la estamos pasando bien?
El alto habló pasando sus manos por los contornos de su cuerpo mientras respiraba el delicioso aroma de la chica, perfume que pretendían nunca olvidar. Quería ese perfume, quería todo lo que la chica pudiera darle, así que aprovechándose del temblor de esta, comenzó a frotarse contra su cuerpo, levantando su falda con una mano y abriendo su blusa con la otra.
—¡No! ¡N-no, s-su-suéltame, imbécil!
—Vaya, para ser una chica tu vocabulario está un tanto fuera de lugar ¿En qué año me dijiste que estaba?
—Dos años menos que todos.
—¿Es menor?
Preguntó otro en alguna parte que ella no pudo distinguir por el mareo, el frío y el cansancio.
—Papá dice que las chicas como tú, deben de crecer conforme a lo que un hombre vaya a necesitar, eres hermosa, pero esa boca tuya... — hizo un sonido de desaprobación, todavía sin poder localizarlo entre las vueltas de su cabeza. — Creo que hay otras cositas que también tendremos que enseñarte.
—Sea menor o no — habló el que la sostenía con fuerza, — he de admitir que las menores tienen algo realmente adictivo en esa inocencia suya. No saben usar su cuerpo, tiemblan al pedir las cosas, se les hace la piel de gallina al ser tocadas. — Sonrió ante sus propias palabras. — Sin duda alguna, tú no tienes experiencia.
—¿Eres virgen?
—¿Te estás guardando hasta el matrimonio?
— O mejor — habló alguien más entre el resto. — Hay alguien que te gusta. Alguien con quien quisieras hacerlo todo.
—No, no ¡Basta!
Todos rieron, haciendo temblar al polvo, a la propia oscuridad y a ella.
—¡Creo que diste en el blanco, Jozef!
—¿Te gusta alguien? ¿Lo dices en serio?
Comenzaron de nuevo los empujones, haciéndola a ella volar hasta la otra esquina de la habitación, cayendo de rodillas, rompiendo una de sus medias y raspando su piel.
El que había dado las instrucciones, fue el que se acercó a ella. La chica había intentado levantarse, pero él fue más rápido, entonces, la tomó de sus codos con sus muñecas aún atadas y tiró hacia adelante, haciéndola caer de nuevo sobre su cara, golpeando su frente, nariz y labios.
Pronto la hizo girar y colocando ambas de sus rodillas a ambos lados de su cadera, le impidió moverme y la besó, bruscamente, saboreado el llanto, el sudor y la sangre en el contacto, presionando su pelvis contra su suave vientre, lamiendo su cuello y olfateando su cabello, aplastándola conforme más y más incrementaban sus ganas.
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Seis
Misterio / SuspensoX, J, G, D, Y, T. Las iniciales de las seis personas que le hicieron lo imperdonable. Los nombres de las personas que deben pagar por lo que le han hecho. Nadie los culpó, porque nunca nadie se enteró del crimen que cometieron contra Layi BerryCl...
