Pasado III,
Habían cubierto su boca, y aunque la habían vuelto a drogar, querían asegurarse de que no gritara. No era como si alguien fuera a escucharla o llegar por ella, eso lo sabían muy bien cuando Grey se encargó de encontrar aquellos dos espacios. La bodega, y la casa abandonada que habría sido la última opción, en casi fuera necesario, y fue necesario, cuando la chica se les escapó luego de que tres de ellos abusaran de ella.
Ya en esa vieja casa, continuaron con lo suyo, tanto en grupo como en forma individual. La chica estaba completamente inconsciente, y mucho antes de estarlo, Jozef se había encargado de hacer aquello que no creyeron iban a hacer en verdad. Con un delgado alambre de hierro que él se las arregló para calentar, marcó a la muchacha. A lo largo de sus costillas, por debajo de estas, alrededor de la cadera y en uno de sus tobillos. Por eso y por los gritos que esta dio, fue que le cubrieron la boca.
La chica estaba hecha un desastre y ellos no tenían planeado detenerse en ningún momento.
Su vientre, su espalda, sus brazos, sus piernas, la planta de sus pies, su rostro, cuello... todo estaba siendo marcado, hasta su propio interior. En su entrepierna corría un líquido que se iba secando con la briza colada de las viejas ventanas y el que ella nombró como el cabecilla de todos, admiró en silencio, sentado en el mismo lugar que había adoptado desde que llegaron ahí.
Inhaló. Una mezcla de sexo, sudor, cigarro, sangre y el perfume de flores del que Xavier les había hablado.
Moría por tenerla solo para él, en una habitación alejada de todos los demás donde la tomaría, la rompería y la haría suya. Solo suya hasta que todo este maldito juego con los otros, terminara. Solo podía imaginar lo que le esperaba, cerrando sus ojos mientras fumaba con la compañía de aquel que consideraba su más cercano.
—¿Qué piensas?
No hubo respuesta de parte del otro que miraba hacia afuera de la casa en la que estaban.
—¿No te dije que sería toda una muñeca?
El jardín de flores se secó mientras yo dormía, y este nunca despertó.
Deslizo mis dedos en el aire estático y veo que ya es hora de que me vaya.
Antes, dirijo mi mirada hacia el cielo y busco los sueños que se han perdido entre las espumosas nubes.
Sueños que no volverán a casa.
—Grey dijo que te gustaría, pero además de los golpes no veo que hagas algo.
Tomo tu sonrisa como atajo hacia tu pecho y ahí en esa esquina donde el sol espera al día, ahí, es donde yo te recuerdo.
Perpetuo, hijo favorito del viento, sano y salvo.
Deslizo mis dedos a través del aire estático y procuro que sea perfecto para ti.
Es hora de que vaya.
Puedes quedarte aquí, he recolectado pétalos en la eternidad que estuve esperándote.
La marea nos moverá y me arrastrará de vuelta a ti, pero, no te preocupes.
No me acercaré, puesto que solo deseo tu felicidad y que sientas sin saber de él, este amor que siento por ti.
Arderé en el tiempo ¿Guardarías mis cenizas?
Arderé en el tiempo ¿Respirarías de mis restos?
El banquete se ha congelado ¿Comerías conmigo una sola vez?
—Volveremos.
Recuerda el primer invierno en el que nos conocimos.
Soñé mariposas en tus ojos, y luego fue hora de irme.
Es hora de que me vaya.
Escuchó su nombre, alguien lo estaba llamando.
—¿Te encuentras bien?
De nuevo, no hubo ninguna respuesta.
—¿Qué sucede? — Fue todo lo que se limitó a decir.
El otro, el que seguía postrado en el sofá, se le quedó viendo un largo rato sin decir o hacer algo, suspirando, casi desafiando la mirada contra la de él, hasta que habló de nuevo.
—Llévala al baño, despiértala en la bañera.
—¿Por qué la quieren despierta?
De nuevo lo observó, una expresión sin ser exactamente eso. Solo... nada.
—Se ha orinado en el suelo, — le dijo, señalando en su dirección, dejándolo ver exactamente lo que estaba diciendo. No creía que fuera eso. — Llévala, mójala, así no solo la despiertas sino que también la limpias, ya me estoy hartando del olor de su maldito perfume.
—Son gardenias.
—La mierda que sea, llévatela.
Traté de guiarme a casa, y terminé hallándote a ti en el camino.
¿O eres tú el final de mi andar?
¿Quién eres? ¿Y por qué lo eres?
Háblame, dime algo en tu silencio, y yo te lo diré todo con el mío.
En sus brazos, cubierta por la sábana que una vez fue blanca, la llevó hasta donde estaba el baño que habían encontrado, donde antes de drogarla, la habían empapado para limpiar la sangre de las quemaduras, sin darse cuenta que en verdad, solo estaba exponiendo más la piel.
Una vez dentro, a solas con el cuerpo dormido de la chica, la dejó en la vacía bañera sin quitarle la sábana, como había algo de agua salvada en baldes que encontraron por ahí y por Grey había traído consigo antes, le fue fácil desviar el interés de cualquier curioso. Con la puerta cerrada, en la distancia, pudo escuchar las risa de Xavier y sus intentos estúpidos por cantar algo de lo que había obligado a la otra a bailar con él. Estaba reviviendo el momento, y como él, él también hizo lo mismo con los suyos.
Sus grandes y bellos ojos mirándole, pidiéndole que la sacara de ahí, que por favor, la ayudara.
Y ahora ahí, tendida sobre la tina, completamente drogada y sucia, todavía podía escuchar su voz pidiéndole ayuda, prometiéndole que no diría nada, prometiéndole que no haría nada, que por favor.
—Por favor.
La...
—A-ayúdame.
.𖥔 ݁ ˖
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Seis
Misterio / SuspensoX, J, G, D, Y, T. Las iniciales de las seis personas que le hicieron lo imperdonable. Los nombres de las personas que deben pagar por lo que le han hecho. Nadie los culpó, porque nunca nadie se enteró del crimen que cometieron contra Layi BerryCl...
