4. Grey
Días antes del ataque.
—¿Es ella?
—Precisamente.
Dos sujetos escondidos detrás de los enormes árboles que rodeaban el lugar, los mismos que cercaban el camino a la puerta de entrada y salida. Ambos, absortos en lo que estaba llamando su atención, ambos, alelados de la persona que los hizo ir hasta ese lugar tan solo para poder verle desde una modera distancia, lejanía que desearon acortar tan pronto el que la nunca la había visto antes, la consumí con solo su mirada.
—Bien lo has dicho y no mentiste cuando dijiste que se trataba de algo valioso.
—No habría hablado si no fuera por algo que de verdad quiero. Además, supuse que sería de tu gusto.
—¿Qué quieres qué te diga? — Respondió sin dejar de mirar aquella curiosa y pequeña figura que iba y venía en un mismo espacio, adornada por la débil luz del sol y la fuerza de las sombra de las hojas que la miraban con agrado.
—Habíamos quedado en algo ¿Ya no quieres? — La voz del otro, el que jugaba con unas piedras que encontró en el camino, seguía hablándome, recordándole lo última conversación que había tenido con todos. —No puedes negar que es algo por lo que valdría la pena.
—No te saltes a conclusiones, yo no he dicho nada aún.
—Lo que sea, ya sabes qué es lo que pido.
—Deja que me lo piense.
—Mierda, esto no es de pensar mucho —Entonces, a su cabeza vino una posibilidad. —¿Cuándo te he fallado? Dime.
—¿En verdad quieres que hablemos de eso? Ni siquiera yo sé por qué sigo hablándote o teniendo una relación contigo. — Ambos intercambiaron miradas mientras seguían con las capuchas de sus sudaderos cubriendo sus rostros. No era un lugar que ellos frecuentaran, por lo que supusieron que sería muy fácil para otros, saber que ellos no locales en el área, y bajo su vivo y recién interés por la chica y la propuesta de su amigo, en verdad precisaba esconder su cara.
Se cual fuese su decisión.
—¿Y los demás?
—La mayoría siguen de viaje, menudos idiotas. Justo cuando necesito que estén aquí, pero si lo preguntas para saber si ellos saben-
—Eso es todo lo que necesitaba escuchar, —dijo, girando de la forma más lenta y menos llamativa posible, en dirección a donde la chica ya había comenzado a caminar, con una sonrisa que provocó algo en él. Ella era exactamente su tipo. Y al serlo, las cosas se tornaban más... dulces — Te daré una respuesta en dos días.
—¿Dos días? Vaya ¿No quieres pensarlo mejor?
—Sujetos como tú y como yo no nos detenemos a pensar.
El otro le sonrió, una sonrisa que se escondió detrás del humo del cigarro que encendió, una sonrisa que él ya había visto cientos de veces, un gesto que todos recibirían y que muy pocos sabrían interpretar.
Él podía interpretarlo. Sin mascullar. Porque toda el tiempo que han llevado de conocerse, es como si la historia se repitiera en dos cuerpos diferentes.
—Siempre me he preguntado por qué la vida no nos hizo hermanos.
—Si nos hubiera hecho hermanos, las cosas no serían tan fáciles, no habríamos jugado como lo hemos hecho.
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Seis
Misteri / ThrillerX, J, G, D, Y, T. Las iniciales de las seis personas que le hicieron lo imperdonable. Los nombres de las personas que deben pagar por lo que le han hecho. Nadie los culpó, porque nunca nadie se enteró del crimen que cometieron contra Layi BerryCl...
