¿Qué mierda es lo que pretendía? ¿Qué mierda le estaba pasando? ¿Por qué de repente estaba viendo el rostro de esa chica en cualquier persona que cruzara a su lado? ¿Por qué después de tanto maldito tiempo, volvía a aparecerle?
Cuando Xavier, — rompiendo la única orden que les dieron; — le había dicho que no hace mucho había soñado con ella, la cabeza de Grey comenzó a dar vueltas, intentó calmarlo, decirle que solo era un delirio, que todo ha estado bien y seguiría estando bien porque al final, pudieron salirse con la suya. La tomaron, la golpearon, la torturaron y la regresaron a su vida de siempre. No fue nada grave, y en cualquier caso, podrían decir que ella los provocó primero, que ella dio su consentimiento. Cuando todo había pasado, ella había quedado al menos unos cuatro veces inconsciente a todo, no solo por los golpes y la fatiga, sino también por la droga que él mismo le había administrado. Para ese entonces, por ser una sustancia nueva, una que había conseguido por mera diversión, no supo con exactitud, cuál sería la mejor cantidad para dar, y de todas formas, daba igual, porque a la fecha, Grey seguía ignorando las guías de su uso ¿Quién era él para limitarle la diversión a otros?
Sí, exacto. Había otros que como él, estaban haciendo lo que él hizo ¿Por qué debería sentirse mal? ¿Por qué debería sentirse mal por alguien que ya no existe para él?
Aquella hermosa chica bajo sus manos, aquella delicada piel pudriéndose en sus uñas, aquella espesa sangre coloreando sus labios.
Su ausencia estaba provocando más calor que su entones existencia.
¿Dónde había terminado? ¿A dónde la había llevado luego de todo? ¿Dónde estaría ella? ¿Quién mierda era Adela Daliza y por qué le recordaba tanto a ella?
Grey cayó en la cuenta, de que ni siquiera recordaba el nombre de aquella chica. Lo único que recordaba a la perfección, era el calor de su interior y su pequeñez desmoronándose debajo de él.
Suspiró, cerró sus ojos y suspiró ante el recuerdo.
Deseó más, deseo más de aquella chica que logró tanto dentro de él, mucho más que la anterior. Yela, fue su nombre. Bella, una belleza normal, simple, nada sobresaliente, tartamuda como la recuerda antes de hacerla memoria. Deseó más, incluso más de lo que una semi desnuda señorita Jesse, pudiese estar dándole en ese momento.
—Me lastimas.
Su cabello negro enredándose en sus dedos mientras los de ella trataron de empujarlo, tan solo logrando arañarlo.
—¡Grey! ¡Grey!
Ese brillo opaco de sus ojos extinguiéndose en los de él, sus labios temblando, escupiendo lo poco que llevaba en el estómago. Su piel tersa, sus lágrimas arrastrando el sudor, su sudor barriendo su sangre.
—¡Grey! — La señorita Jesse apareció debajo de sus toque.
¿A dónde había ido ella? Quitándose de encima, escuchó a la mayor toser a sus espaldas en el lugar donde habían estado, se paró derecho y buscó, como un idiota la buscó ¿Dónde estaba? La necesitaba, quería de ella, la quería ya, como en aquel primer momento en el que la vio, como en aquel momento en el que se hizo real sobre su regazo, como en aquel beso que le dio a él un segundo nacimiento.
Las ventanas abiertas y las cortinas ondeando en la casa de la señorita Jesse, pintaron una escena más de aquel recuerdo.
No supo cuántas horas habían pasado, pero ella todavía llevaba su uniforme puesto, ninguna la había besado aún, solo habían jugado con ella, unos la tomaron como saco de boxeo, otros la hicieron correr para jugar al gato y al ratón, otros, como Xavier, se burlaron de ella y de su cansancio al hacerla danzar, girar como muñeca de una cajita musical, y él, intentado ser el mejor anfitrión, la puso sobre su regazo y recostó su cabeza empapada sobre su hombro.
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Seis
Misterio / SuspensoX, J, G, D, Y, T. Las iniciales de las seis personas que le hicieron lo imperdonable. Los nombres de las personas que deben pagar por lo que le han hecho. Nadie los culpó, porque nunca nadie se enteró del crimen que cometieron contra Layi BerryCl...
