33

1.1K 95 6
                                        

2017,

Horas dentro del atentado,


—B-baño, baño, — susurró la chica que tenían de rodillas, ninguno la había escuchado. 

—¿A caso no es eso para lo que vivimos? A la mierda todo lo demás, nadie se va a enterar de lo que pasó aquí, ¿No es cierto eso, gatita? 

—B-baño.

—¿Qué?

—Q-quiero ir al baño.

—¡Tiene que estar jodiendo! Oigan, la chica quiere ir al baño, no ha bebido nada ¿Cómo carajos pido eso? 

—Tiene que ser por lo de la droga, — respondió Grey desde su extremo, mirando la bolsa plástica con el polvo restante de lo que le había administrado a la chica y la única botella de agua que habían traído para ella. De esta última, no le habían dado casi nada, por lo que era obvio que se debía al miedo o a los secuelas de aquel polvo. 

—¿Y si intenta escapar? — Habló Dan, dando vueltas alrededor de ella.

—Es por eso que la vas a acompañar. — Le respondió Yves mientras prendía un nuevo cigarro. 

—¿Y por qué he de ser yo? Tú la conseguiste, tú te ocupas de ella. 

Todos se quedaron en silencio, eran tan solo el sonido del fuego ardiendo en los labios de Yves, y el dolor crujiendo de la boca de ella. Ninguno hizo nada, ninguno se movió ni respondió ante la constante petición de la menor. 

—Déjenla ahí, los juguetes no tienen necesidades después de todo. — Habló de nuevo Yves, haciendo que varios se rieran con él ante lo dicho. 

—Precioso y delicado juguete, — se aproximó Grey a ella. — Realmente parece una muñequita. 

—No me toques. — Dijo ella, intentando hacerse para atrás cuando la mano del otro tocó su adolorido y adormecido rostro. 

—No compliques más las cosas, — respondió el que se llamaba Dan, — solo queremos pasarla bien, conocernos, aprovechar este momento porque a pesar de que algunos estamos en la misma escuela que tú, ninguno ha podido hablar contigo.

—N-no, yo n-no los co-conozco ¿Qué es lo que quieren?

Exactamente eso, conocerte, ser tus amigos.

¿L-lastimarme es h-hecho de amistad?

—No sería necesario si hicieras caso, y si sigues quejándote, va a ser peor para ti. — Grey había hablado de nuevo, y su risa no había tardado en sonar cuando la chica volvió a quejarse ante el empujón que le propinó para que se sentara. — He de admitir que eres fuerte, gatita. — Pronunció de nuevo, tocando su rostro con ambas manos. — No te pareces a nada de lo que Yves había descrito. 

—No te dejes engañar, Grey, principalmente no por alguien que es tu tipo. 

¿Por qué siempre tiene que ser tú el que encuentra el oro? No lo entiendo. 

La conversación entre Grey y Yves era mucho más gratificante ahora que este primero, realmente parecía estar disfrutando de aquello que solo se había quedado como una plática. Recordó perfectamente cómo el cuerpo de Grey se había estancado al ver de quién iba todo ese asunto suyo, y ahora que al fin la tenían, que al fin podían hacerle de todo con ella, entendía perfectamente a qué se refería haberle le dicho ese último. 

SeisDonde viven las historias. Descúbrelo ahora