La casa de campo de Mey era lo suficientemente grande como albergar a todos los invitados y las diferentes familias que ahí se hallaban, desde muy temprano todos habían viajado a aquel lugar. La casa constaba de dos plantas y dos alas.
La primera planta se dividía en el hall, de la casa, en donde habían dos escaleras, las cuales llevaban a la planta superior, al lado derecho se encontraba un enorme living seguido de un enorme bar, al otro lado un comedor que era unido a la cocina.
La segunda planta estaba llena de habitaciones, baños, dos bibliotecas y un estudio. La chica junto a sus amigas se encontraba en el ala norte, mientras que Thomas, los chicos y sus familiares en el ala sur.
-No... no... no- se quejaba Matilda- todo está saliendo mal-se acurrucó en un rincón de la habitación- no me gusta el vestido, quedó horrible, la comida aun no llega, no me gusta el peinado y lo peor de todo es que no he podido ver a Thomas- sollozó- me siento fatal.
-Amiga, tómalo con calma, es una unión simbólica, no es un matrimonio de verdad- aclaró Mey, desatando con ese comentario la ira de Mati.
-¡Para ti no lo será!, para nosotros es algo más que eso, es una paso en nuestra relación, si Ignacio no es capaz de pedirte matrimonio porque es un cobarde, aun sabiendo que llevas a su hijo en tu vientre, es porque quizás no está seguro de pasar el resto de su vida contigo- le gritó y al instante se cubrió la boca con ambas manos- Mey... yo... lo siento- susurró dándose cuanta del grave error que había cometido.
-¿Sabes?, cuando no consigues lo que quieres, sueles comportarte como una verdadera perra- contestó Mey- voy a ver si las cosas andan bien por otro lado, si se te pasa tu cuadro de niña mal criada y arrogante, me avisas, pero ahora no quiero estar aquí- se levantó desde la silla en que se encontraba y salió rápidamente del lugar.
-Creo que la has cagado a full, a fondo... hasta el final- interrumpió el silencio que había quedado- pienso que deberías relajarte, en serio, inhala, exhala, piensa en cosas positivas- aconsejó.
-Tienes razón- contestó resignada, suspiró- siento que todo se viene abajo, lo siento.
-Lo sé pero tranquila, además si salieras ahí con una bolsa de basura, o de papel, o con papel higiénico para Thomas serías la mujer más bella del mundo- alentó Nicko abrazándola- Mati ánimo.
-Manos a la obra- interrumpió el momento la estilista que venía ingresando- creo que ese peinado no te favorece, así que lo cambiaremos y te dejare maravillosa para este "vivieron felices para siempre".
Por otra parte las cosas eran demasiado diferentes, Thomas, Ignacio y Santiago fumaban en un balcón que daba directamente al patio en donde se realizaría la ceremonia, en donde Soledad junto a Ade y Helena ayudaban a poner las flores.
-¿Quién diría que después de tanto esperar llegaría este día?- habló melancólicamente Thomas.
-Nadie habría creído si tú hubieses dicho que serías el primero en sentar cabeza- contestó Santiago.
-Pero no lo tomes tan a pecho si es un "matrimonio simbólico" ¿no?- agregó Ignacio.
-Les debo confesar algo- dijo seriamente Thomas mirando a los chicos.
-¿Qué sucede?, no me digas que te arrepentiste, porque te mato- amenazó Santi- si no la quieres déjamela- bromeó.
-El matrimonio es real- suspiró- ya lo dije- Matilda no lo sabe, cree que será algo "simbólico", pero no es así- confesó.
-¿Qué?, ¿es una broma?- gritó alterado Ignacio- me estás diciendo que hoy realmente te casarás con ella?
-Eso mismo, que hoy legalmente con Matilda seremos marido y mujer- sonrió- estoy ansioso- agregó- las piernas me tiemblan, las manos me sudan y quiero verla- susupiró- Necesito pedirles algo, que les roben el carnet de identidad a la chicas, yo ya tengo el de Matilda, sin eso no se podrá llevar a cabo.
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Mi eterno amor de verano
Teen Fiction¿Quién dice que los amores de veranos, no pueden ser para siempre?Matilda, comete un error por el cual piensa que el supuesto amor de su vida se ha ido para siempre, sin embargo, sin ella sospechar,sus últimas vacaciones antes de entrar a la univers...
