El ultimo adiós
Era un nuevo día, el sol se colaba por la ventana y una suave brisa llegaba hasta donde Mey entre sueños, sus labios formaban una sonrisa.
- - ¡Quizás qué está soñando!- dijo Matilda con una mirada traviesa.
- -Quién sabe- dijo Nicko- en fin, ¿desayunamos en la terraza?, creo que tenemos que hablar- agregó poniendo cara seria- del llamado telefónico de ayer.
- -Okey, hablaremos el tema- susurró Matilda- iré a preparar lo que desayunaremos, mientras tú, despierta a esa floja- apuntando a Mey.
- -Eso no es problema para mí- rió Nicko- ¡Mey, despierta!- gritó. Mientras que Mey se caía de la cama por aquel susto y agregó- tomaremos desayuno en la terraza- dijo con voz de niña buena, mientras Mey aún se masajeaba la zona del golpe- vamos- y sonrió.
En la terraza el paisaje era maravilloso, pues esta daba directamente a la playa, ver el mar, para Matilda era un momento relajante además se podía observar, muchos haciendo deportes acuáticos, por otra parte bellas casas de veraneo, entre ellas la casa donde se encontraban los chicos, en ese instante Thomas salía tan solo con una toalla en la cintura, dejando a desnudo su dorso bien formado y de un tono bronceado gracias a los días playeros, al parecer venía saliendo de la ducha, eso pensó Matilda, y sin quererlo se quedó embobada al ver el atlético cuerpo de su amigo, hasta que se vio interrumpida por sus amigas.
- -Excelente paisaje para comenzar el día amiga- dijo Nicko.
- -Cierto- agregó Mey – por cierto aún no sale Ignacio, ¿verdad?
- -Pregúntale a Matilda, quizás cuanto tiempo lleva mirando hacia allí- y apuntó, justo en ese momento Thomas vio a las tres chicas y con un gesto el saludo y entró a la casa.
-- -Bueno chicas el show se acabó- dijo Nicko- vamos a comer- agregó mirando la mesa y encontrando todo tipo de manjares, frutas frescas, tostadas francesas, aliados, cupcakes, jugos naturales, café, té y leche.
- - Todo está riquísimo Mati- dijo Mey- ¿Nos cocinas hoy?- agregó poniendo carita de niña buena.
- -¿Saben? , hoy será un día de chicas y hoy en la noche haremos algo entretenido con los chicos ¿les parece?- preguntó. En ese instante sonó el teléfono de Matilda.
- -Aló?- dijo ella.
- -Soy Thomas, quería saber cómo habías amanecido y si te encontrabas mejor- dijo el chico
- -Bien, gracias por tu preocupación y por todo, eres maravilloso Thomas- al decir eso Matilda las chicas comenzaron a molestar- Jeje rió él y agregó- Bueno espero que nos veamos hoy, un beso y colgó.
- -Matilda, creo que Nicko y yo tenemos la misma curiosidad de saber que ocurrió con Thomas ayer, y sobre todo la llamada de Matías. – habló seriamente Mey- somos tus amigas, te apoyamos en lo que sea, pero queremos que seas feliz.
- -La verdad es que ayer la llamada de Matías me tomó por completa sorpresa, no lo esperaba, quería hablar conmigo- suspiró- dijo que me extrañaba y que me amaba- una lagrima solitaria se deslizaba por la mejilla de la chica- siento las cosas tan distintas, a las que una vez sentí por él.
- -Creo- dijo Nicko con un tono de voz sincero- que tienes sentimientos por otra persona, o personas mejor dicho.
- -No niegues que sentiste cosas por Joaquín – agregó Mey- y que el cosas también sintió, por eso escapó, todos nos dimos cuenta de que la historia barata no era cierta- le tomó la mano a Matilda- ¿te gusta Thomas ahora, no?
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Mi eterno amor de verano
Novela Juvenil¿Quién dice que los amores de veranos, no pueden ser para siempre?Matilda, comete un error por el cual piensa que el supuesto amor de su vida se ha ido para siempre, sin embargo, sin ella sospechar,sus últimas vacaciones antes de entrar a la univers...
