Dramas... pero con vacaciones

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Así que los dos tortolitos se fueron de viaje-dijo Nicko- me parece genial, necesitan estar solitos, en una de esas seremos tías pronto, incluso antes del matrimonio de esos dos, hablando de ser tía, espérame un segundo, debo ir a tomarme la pastilla- habló ella.

Mientras Mey esperaba, un escalofrío recorrió su espina dorsal, ella no se estaba cuidando, e Ignacio tampoco, las últimas semanas que se habían visto, habían tenido sexo desenfrenado y sin cuidado alguno, sus pensamientos se vieron interrumpidos por Nicko que había regresado al teléfono.

-Tengo que cuidarme, tengo una carrera por delante, y un embarazo no es conveniente a esta altura- comentó- además con Alonso como nos vamos es diferente además por ahora no tengo ese instinto de ser mamá como tú o Matilda.

-¿Qué?... Nicko, yo no tengo instinto maternal- se quejó- estás completamente equivocada, yo no quiero ser mamá...-aclaró.

-Maryorie, no seas mentirosa, aun recuerdo cuando estábamos en el colegio y te preguntaron que ibas a ser de grande y tú dijiste, "seré músico y conoceré a un hombre maravilloso que será el padre de mis hijos, quiero ser una madre joven"- imitó la voz de su amiga- es verdad, lo dijiste, si no me crees pregúntale a Matilda.

- No fue así, y no quiero hablar del tema- dijo cortante ella.

-Mmm...definitivamente estás irritable, seguramente por que Ignacio salió tarde de guardia y no pudo viajar- mencionó Nicko- o quizás por que este fin de semana no tendrás una sesión de sexo desenfrenado con tu guapo doctor- bromeó.

-No me apetece hablar ahora, te llamo más tarde- finalizó Mey molesta, irritada y nerviosa- hablamos luego- cortó sin dejar hablar a Nicko- "Mierda"-pensó- hay que salir de las dudas- cogió su cartera, las llaves de su auto y salió.

Por otra parte Nicko había quedado completamente helada, Mey se caracterizaba por ser la más sensible, comprensiva y tierna de las tres amigas, además de la nada se había alterado, ella había mencionado su pastilla, la fue a tomar y luego Mey se encontraba irritada. Pensó, pensó, pero no había que darse cuenta de lo obvio, Mey, había reaccionado así porque tenía miedo... ¿podría estar embarazada?

Matilda iba mirando a Thomas, como este cantaba y seguía conduciendo, y pensaba él era simplemente maravilloso, perfecto, romántico, tierno, sensible, pero a su vez, valiente, caballero, preocupado, definitivamente ella era una mujer afortunada y lo amaba con todo su ser, aun que el mundo completo los intentara separar, ella sabía que el amor que se profesaban era único y eterno.

Llevaban como dos horas de viaje, había comido algo de lo que ella había llevado, habían reído y de vez en cuando ambos se creían cantantes y cantaban a viva voz, por otra parte el camino había cambiado mucho, los últimos veinte minutos iban por un camino de piedras internándose hacia la cordillera y el camino en algunos sectores lucía con nieve.

- Amor- dijo Thomas despertándola de sus conclusiones mentales- Mati esta canción me encanta... y cada vez que la escucho me acuerdo de ti y de todas las cosas que me haces sentir...

No puedo creer que es verdad 

que tanta felicidad 

haya llegado hasta a mi 

y simplemente aprendí 

que el cielo siento alcanzar 

pensando que voy a amar 

por eso no puedo así 

quitar mis ojos de ti 

tu tienes que perdonar 

Mi eterno amor de veranoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora