Otros tipos de sentimientos

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Matilda iba manejando el auto de Thomas y se dirigía a la universidad, recordando el día de ayer. Había sido todo tan de película, él en el estacionamiento, la rosas, los besos, las caricias, las  confesiones, era algo irreal, pero justamente a ella le había sucedido.

Flash Back…

Luego de la confesión del sillón ambos habían subido a la habitación de la chica. Se encontraban en la cama de Matilda, aún en ropa interior, acariciándose, besándose, conociéndose.

-Te quiero mucho- dijo Thomas mientras  acariciaba el hombro desnudo de Matilda- por primera vez hago caso a un impulso- sonrió- no te imaginas, las cosas que pensé camino acá.

- Amor- dijo ella, haciendo que el la mirara a los ojos- me alegro que hayas hecho caso a tu impulso, si no, en el cumpleaños de Ignacio, iba a solucionar esta situación.- rió- te iba a secuestrar – volvió a reír, esta vez acompañada de Thomas- y te iba a traer para acá y no dejarte salir nunca más. – Comenzaron a besarse- te quiero muchísimo.

-Matilda Vacchio, eres lo que mi corazón necesitaba- confesó Thomas, mientras ella se sonrojaba- estaría por mucho tiempo más junto a ti, así, solos los dos, relajados, riéndonos, se que aún nos quedan varios días juntos, pero llegará el momento que me tenga que ir- dijo tristemente.

-Thomas- contestó Matilda- sé que la distancia nos hará complicar las cosas, ya que ambos somos de piel, pero los fin de semanas podemos viajar, hacer el intento, arreglar horarios, intentarlo.

-Lo sé,  lo intentaremos y haremos que todo funcione… -sonrió, en ese momento sonó el estómago de Matilda- ¿Tienes hambre?- la chica asintió- entonces es momento de que pruebes mi mano – agregó- en la cocina, mal pensada- pues había visto los ojos traviesos de Matilda- Vistámonos y vamos a la cocina.

Fin flash back…

Tanto recordar, Matilda llegó rápidamente a la Universidad, buscaba donde aparcar, al parecer estaba todo lleno, hasta que vio uno a lo lejos, aceleró para poder alcanzarlo, en ese momento, sonó su teléfono y lo comenzó a buscar en la cartera, mientras continuaba manejando.

-Telefonito ¿dónde estas?- decía irónicamente- Joder, por que esta cartera es tan grande- seguía discutiendo sola- ¡aquí estas!- en ese momento vio  por el parabrisas que a unos 2 metros un chico cruzaba la calle. Con toda la capacidad de reacción que en esos momentos Matilda tenía frenó rápidamente, quedando por pocos centímetros frente a…

-¿Daniel?- gritó- ¿estas bien?- mientras ella bajaba de su auto.

- Si, si…- contestó el chico- iba distraído- miró a Matilda- disculpa.

- Discúlpame a mi, yo soy tan distraída, es más iba buscando el teléfono el la cartera. Perdón- suspiró y agregó- ¿hay algo que pueda hacer?- preguntó ella. En ese momento Daniel sonrió.

-Creo que un café estará bien, además por la hora que es- miró su reloj- dudo mucho que te pongas al día en clases, vamos, nos tomamos un café y luego le pides los apuntes a mi hermana, ¿Qué tal?- preguntó Daniel.

Mi eterno amor de veranoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora