Últimos días de solteros...

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El tiempo transcurrió más rápido de lo esperado para todos, entre los preparativos y los detalles, Matilda y Thomas no se habían podido ver tanto como ellos deseaban. Luego de haber terminado su primer año de Enfermería exitosamente y de elegir su vestido de novia, Mati se había trasladado a casa de su madre y Ade, así podía simplificar levemente el trabajo de llevar acabo la "boda" .Thomas no había podido viajar inmediatamente  al terminar su tercer año de Medicina, por  finalizar ciertos detalles con sus padres, y más tarde viajó a donde su novia.

Faltaban seis días para Noche Buena, siete para el esperado y ansiado momento, los escasos minutos que habían podido compartir juntos, siempre eran interrumpidos por alguien.

Matilda estaba sentada ordenando las ubicaciones, definitivamente la estaba superando tanto trabajo, a pesar de que todos se llevaban bien, no podría cometer errores de poner a ciertos personajes juntos. Estaba agotada, entre los últimos detalles de su vestido, los vestidos de Nicko y Mey, la decoración y aún faltaba decidir el menú  y la torta.

-¡Me tiene loca esto!- se quejó en voz alta.

-Pero valdrá la pena ¿cierto?- dijo una voz masculina.

-Sí valdrá la pena- contestó ella, mientras unas manos masculinas masajeaban su cuello.

-Estás tensa amor- agregó Thomas mientras dejaba su labor de masajista y se ponían en frente de su novia.

- Amor, al fin te veo- dijo Matilda lanzándose a los brazos de su novio- te extrañé demasiado.

-Yo igual preciosa- la besó- ¿vamos? tengo una sorpresa para ti...

-¿Sorpresa?- cuestionó- cariño hay tanto que debemos hacer.

-Si lo sé, por lo mismo, necesitamos tener un tiempo a solas, descansar, relajarnos y luego seguir- explicó él- vamos- animó con una sonrisa- ¿te gustaría enfadar a mi madre y a la tuya?

Matilda suspiró y sonrió maliciosamente- al carajo, vamos...

  

Por otra parte Maryorie e Ignacio estaban la consulta del médico, al fin sabrían el sexo de su bebé. La sala de espera era acogedora, además habían otros médicos especialistas, como Pediatras, Obstetras, Ginecólogos y Nutricionistas.

-Mira aquella niña-hablaba bajito Mey.

-¿Cuál?-preguntaba Ignacio- ¡hay muchas!.

-La que está con la muñeca...-sonrió- ¿te imaginas tengamos una pequeña así?

-Amor, y ¿si es un niño?- cuestionó- además me da lo mismo si es una niña o un niño, lo amaré con mi vida, y lo protegeré siempre, le enseñare todo lo que pueda y trataré que día a día se sienta orgulloso de ser nuestro hijo.

-Señores Mollet- llamó una enfermera- el doctor los atenderá enseguida.

-Señores Mollet, que extraño suena eso- dijo en voz alta Mey.

-Pero cuando estemos casados, algún día, será más fácil decirnos así.

Se levantaron de sus asientos y caminaron hacia una sala en donde ya se encontraba el médico tras un escritorio.

- Buenos Días jóvenes- saludó el médico- por lo que veo en la ficha hoy tenemos que hacer una ecografía y si se deja ver esta cosita, sabremos su sexo- sonrió- ¿qué les gustaría que fuera?- preguntó.

-Nos da igual, siempre que esté y nazca sanito o sanita, siempre será amado o amada por nosotros- contestó Ignacio tomando la mano de su novia.

-Bueno, sin más rodeos, señorita, recuéstese en la camilla y descúbrase el vientre- indicó- ¿ha tenido mareos, vómitos, jaquecas, dolores?

Mi eterno amor de veranoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora