- No puede ser... - susurra, mirando su nombre, seguido de "Rubén Doblas", se acomoda la correa del estuche sobre el hombro, suspirando.
- ¡De Luque! - escucha de pronto, y tiene que girarse para encontrarse con el peliblanco caminando en su dirección, trae consigo a otros dos pelinegros, los reconoce a ambos del karaoke. - ¿Ya viste que suerte la nuestra?
- Mala suerte. - corrige, dando un vistazo a la forma en que mano del peliblanco está aferrada a la muñeca de uno de los chicos que vienen con él.
- ¿Te parece si me das tu número? - propone, sonriéndole con fingida dulzura. - Así podemos coordin~
- No. - responde él con sencillez. - Podemos coordinar cualquier cosa aquí. - explica, y mira a Raúl antes de hablar nuevamente. - Álvarez, ¿no?
- Raúl, sí. - asiente él, deslizando su mano fuera del agarre del peliblanco cuando siente la mirada de los ojos violetas sobre él. - Luzu nos presentó.
- Sí, lo sé. - murmura, volviendo a acomodar el estuche de la guitarra en su hombro. - Doblas, estoy libre mañana después de clases y antes de las practicas de la tarde, te quiero en el auditorio a esa hora.
- ¿"Doblas"? - repite, con una sonrisita divertida. - ¿Y el "Rubén Doblas que estudia ballet"? - continúa, los ojos violetas lo miran con severidad.
- Mañana, a tiempo. - dice nuevamente, antes de retirarse, con el estuche de la guitarra en la espalda.
- Vaya pavo más estirado... - susurra Auron, empujando al peliblanco por el hombro. - Tienes muy jodida la apuesta, ¿eh, calvo?
- Estoy jodidísimo... - consciente.
ESTÁS LEYENDO
m i s e r y -rubegetta-
Fiksi PenggemarLa desdicha en un artista es lo pero que puede existir, Rubén Doblas lo sabe, y sabe, también, que él se ha convertido en eso: un artista desdichado. Todos encontramos dicha en algo, y a pesar de que él la busca en todos lados, lo que menos espera e...