Estaba mareado. Y mucho.
No podía pensar porque, si lo intentaba, un martilleo sordo resonaba dentro de su cabeza. Así que Cinco lo dejó estar.
Abrió los ojos y dirigió su mirada hacia la zona adolorida del brazo descubierto. Veía borroso, pero estaba convencido de que debía haber un diminuto punto rojizo en alguna parte de su dermis. Aquello había ocasionado su actual incapacidad patológica.
Una simple inyección.
¿Ketamina?
Probablemente.
Tan probable como que le habían implantado un nuevo chip rastreador.
Cinco movió sus muñecas en círculos y después repitió el movimiento con sus pies. Sus reflejos eran torpes y tardíos. Con toda seguridad que no llegaría muy lejos antes de que lo encontrarán. Lo mejor era quedarse donde estaba, esperar a que el efecto del sedante pasara. Ya después podría pensar, deducir y planear.
"Klaus"
Todo a su alrededor era una borrosa mancha de figuras de dimensiones inexactas. Podía estar en cualquier parte. Pero Cinco sabía que no estaba en el mismo plano que Klaus. Y le inquietaba no saber qué pasaría. Con sus hermanos, con él, con la tierra.
**
Diego se adelantó a la barra para poner el brazo encima del polvillo blanco antes de que Klaus pudiera aspirarlo.
—Ya basta— lo empujó para alejarlo.
Klaus se tambaleó y lo miró con reproche.
—Solo una línea— a continuación levantó cuatro de sus dedos para remarcar lo dicho. Estaba completamente ido de borracho.
Una hora atrás Diego había descubierto la botella, pero no se molestó en esconderla. Había pensado que era mejor tener a un Klaus alcohólico que al Klaus llorón y melodramático.
Vaya si se había equivocado.
—A ver, Klaus— lo ayudó a llegar al sofá donde Klaus se dejó caer de espaldas antes de resbalar hasta el suelo—. Esto está realmente jodido. Te creía menos idiota...¿Qué no íbamos a buscar a Cinco?
Sabía que era un caso prácticamente perdido, pero supuso que mencionar al susodicho le haría entrar en razón.
—Seh— hipó Klaus, señalando hacia las escaleras—. Pero primero hay que reparar el maletín y el único que puede hacerlo es...Cinco.
Diego suspiró a profundidad al reparar en el torrente de lágrimas que vertía su borracho hermano.
—No nos subestimes— espetó, yendo a buscar un vaso con agua para dárselo—. Es urgente que reunamos a los otros. Tal vez alguno sepa qué hacer.
—¿Y si le hacen daño?— balbuceó Klaus con la mirada perdida y mordiéndose las uñas—. Oh, no. No, no...
—Escucha, tarado— se exasperó Diego—. Si Cinco está en peligro más vale que dejes de portarte como un maldito adicto y pongas de tu parte para encontrarlo. Drogarte y ponerte a llorar no va a traerlo de regreso. Ahora quédate aquí. Iré por un cubo para que devuelvas el estómago. Después comerás algo y me dirás todo lo que sabes del maletín.
—Solo si...prometes que lo recuperaremos— arrastró las palabras y se bebió el resto del agua.
Diego lo observó con inusitada seriedad.
—Lo prometo.
No sabía qué tan veraz era su afirmación, pero si con ello conseguía que Klaus se reformara un poco, estaba bien.
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Quid pro quo.
FanfictionUn intercambio de favores dice más que mil palabras. The Umbrella Academy. [KlausxCinco]
