Capítulo 43

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Genevieve  
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Sonrío a la pareja que se despide de mí después de haberles entregado su orden y sonrío satisfecha cuando me doy cuenta de que esta ha sido una primera semana exitosa. Cansada, pero exitosa. Para estar empezando nos ha ido bien. Esa pareja era la última y pidieron algo para llevar por lo que cierro la puerta con seguro. Medio acomodo las mesas y me como un muffin mientras Charles y Laura están en la cocina, donde los tengo buscando ingredientes para hacer el pastel de cumpleaños y los pastelitos de los bebés para mañana.

Mis bebés mañana cumplen cinco añitos.

Y Hope fue muy específica con el pastel que quería.

—¡Vee! —me llama Laura desde la cocina — ¡Creo que ya tenemos todo listo!

—Bueno, ¿quién limpia afuera?

Ella y Charles voltean a verse.

—¿Piedra, papel o tijera? —propone Charles.

—Dale. Uno, dos, tres —ambos repiten el juego tres veces y al final, Charles es el que termina limpiando el salón. Yo me rio llamándolos idiotas.

—¡La próxima limpias tú! —se queja desde afuera.

—¿Solo es un pastel? —niego.

—Bueno, sí. Uno grande, que una mitad sea de princesas y la otra mitad sea de Thomas y sus amigos porque a Jared le gusta.

—Ay, amo a esa niña —se ríe —. Siempre piensa en su hermanito.

—Lo sé, mi amor tan bonita.

Laura sonríe.

—¿Además de eso que más haremos?

—Unos veinte cupcakes... porque milagrosamente el señor gruñón accedió a invitar a los niñitos del kínder y... debemos hacer galletas porque Hope ama las galletas, pero también deberíamos hacer un poco de repostería salada para los grandes... ¿qué?

Laura sonríe viéndome y yo la ignoro mientras sujeto mi cabello en un moño y me pongo una malla para después, lavarme las manos y empezar a mezclar los ingredientes para el pastel.

—Hay algo en ti... diferente.

—Diferente —repito entre risas —¿De qué hablas?

Se encoge de hombros.

—Deja de joder y mezcla esto.

Ella ríe y entre conversaciones variadas hacemos los queques. Charles se nos une cuando termina de limpiar y lo que hace es poner música y contarnos los chismes que escuchó en el día. Aceptar que este par trabajara conmigo creo que ha sido una de las mejores decisiones tomadas. Ya los conozco, sé que tienen experiencia en la atención a clientes y sé como trabajan. Sumemos que el hecho de que sean mis amigos ya hace el ambiente más llevadero y tranquilo. Ni siquiera me doy cuenta en que momento avanzamos tanto, pero lo hacemos en medio de risas un par de experiencias sucias que ellos me cuentan. Según Charles, esas nunca faltan.

—¿Se acuerdan que les dije que estaba hablando con alguien? —cuestiona Laura.

Asiento mientras decoro los primeros cupcakes.

—Resultó tener cuarenta... —la veo de reojo —. Y ayer lo vi y... creo que ha sido la mejor cogida que me han dado en la vida.

Charles suelta una carcajada antes de aplaudir y hacerle saber a Lau que está orgulloso de ella, y después, pide detalles. Ella ni lenta ni perezosa se adentra en contarnos todo mientras se encarga de poner las princesas y los trenes hechos de papel de arroz encima de los cupcakes ya decorados.

InefableDonde viven las historias. Descúbrelo ahora