*Capítulo 65* EPÍLOGO

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*Isabella*

El Mehndi era una celebración trascendental para las novias en Pakestania. Representaba un vívido banquete cultural previo a la boda, donde las mujeres de la familia se congregaban para teñir las manos y los pies de la novia, así como de las demás mujeres, con intricados diseños de henna. La atmósfera estaba impregnada de música vibrante, danzas llenas de gracia y exquisita comida. Era un evento que me resultaba muy significativo, pues reunía a mi madre, mi tía y, por primera vez, a la madre de Malik, a quien comenzaba a conocer en profundidad. Este contraste era abismal en comparación con mi boda improvisada con Hamid.

Habían transcurrido tres meses desde que Malik me pidió matrimonio, y dos años desde que comenzamos nuestra relación. Para él, era esencial que este momento fuera verdaderamente especial para mí, que pudiera disfrutar de todos los lujos y beneficios que su reino tenía para ofrecer, y yo me sentía cada vez más arraigada a esta tierra. Había dejado atrás completamente las experiencias desagradables que viví en este lugar, y en su lugar, solo permanecían los gratos recuerdos que había forjado con él durante este tiempo.

Por supuesto, la noticia de nuestra relación desató un escándalo, tal como habíamos previsto, pero logramos enfrentarlo y sobrevivir a él. Ahora, éramos el compromiso más comentado en todo el mundo. Quisieran o no, el gran día había llegado y Malik y yo celebrábamos nuestra boda por todo lo alto. Este día marcaba el inicio de una nueva y sólida alianza entre Pakestania e Isabil.

Tras la elaboración de los diseños de henna en mis manos y pies, fui vestida con un espléndido traje de color rojo, ricamente adornado con piedras doradas que creaban intrincados patrones en su bordado. Completé mi atuendo con joyas de oro: grandes aretes, cadenas engastadas con gemas de rubí, anillos y una especie de corona que decoraba mi cabello, con un colgante que caía delicadamente sobre mi frente, además de un velo rojo a juego con el vestido. Aunque en Isabil me habían enseñado que la elegancia de una princesa debía ser sencilla bajo el lema de "menos es más", aquí, en Pakestania, la filosofía era completamente diferente: "mientras más, mejor".

Creo que me veía espectacular con todos esos "más", y lo mismo debió de pensar Malik cuando me vio entrar, ya que su expresión fue única y me encantó. Me susurró halagos hermosos cuando nos encontramos en la tarima, y casi no podía creer que fuera el mismo hombre que conocí hace dos años, el mismo hombre para quien la gentileza era un reto difícil de afrontar sin fingirla. Pero todo había cambiado desde que Gonzag fue condenado a cadena perpetua y Malik ascendió al trono. Aparentemente, su padre había sido el cáncer de la familia Escarlata, y su desaparición resultó ser la cura.

Con el tiempo, también pude conocer mejor a sus demás hermanos. No podía afirmar que fueran fáciles de tratar, pero seguía intentándolo. La única persona con la que no había tenido contacto en mucho tiempo era Hamid. Sabía que deliberadamente evitaba cruzarse conmigo, pero Malik me informaba que estaba bien y que estaba trabajando en su automejora. Por ahora, eso me bastaba.

Tras la boda, llegaba la recepción. Malik y yo nos reunimos detrás de las puertas, y él tomó mis manos.

—Estás radiante.

—Ya me lo has dicho unas seis veces —respondí riendo, aunque aún me sonrojaba, a pesar del tiempo que habíamos compartido.

—Porque es la verdad —contestó con un suave beso en mis labios.

Presioné sus manos y lo miré a los ojos mientras nos anunciaban al otro lado de la puerta como el rey y la reina de Pakestania. Estos serían nuestros breves segundos de soledad antes de ser recibidos por todos al otro lado de la puerta.

—¿Estás lista, mi reina? —me preguntó mientras acariciaba mi mejilla.

—Sí, mi rey.

Las puertas se abrieron, y de aquí en adelante, es otra historia.

Nota de autor:

Bueno, mis lectores, aquí se acaba esta historia. Que puedo más agradecer por haberme acompañado hasta aquí ya sea con sus votos, o sus comentarios, ha sido muy divertido escribir esta historia que nunca imaginé que escribiría porque había pensado en terminar PLEBEYA en una sola obra y esto solo quedaba en mi cabeza, pero supongo que todo el cariño que le dieron a PLEBEYA fue lo que me motivó a continuar con BASTARDA. Y nada. De verdad espero que le haya gustado, que les haya sacado alguna sonrisa, algún suspiro, algún coraje, o alguna emoción; los que escribirnos nunca podemos tener la certeza de aquello, pero quiero pensar que así fue. ¡SALUDOS A TODOS!

Posdata: Aún tengo muchas ideas para otras obras y si les gusta mi estilo, pueden seguirme y no perderse de lo que se viene. 

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