Wriothesley.

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Contexto: mientras te interroga te pone nerviosa de manera intencional.

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...

Ya había pasado pero esa vez no estaba sola, Paimon y Lyney estaban a mi lado, sin embargo, esta vez estaba completamente sola con él y su sola presencia me hacía sentirme como una hormiga. No podía mirarlo a los ojos, éstos estaban apuñalandome al igual que su postura; brazos cruzados presumiendo sus trabajados músculos, su ceño fruncido y sus labios en una mueca.

Estoy asustada.

En otra ocasión hubiera pensado que me parecía una vista agradable por un hombre atractivo pero, sabiendo la situación por la cuál estoy aquí me hace querer largarme a mi cama a llorar y no ha dicho ni una sola palabra. Es como si me estuviera regañando con la mirada —algo así como una madre—.

Trago saliva y siento una gota de sudor bajar desde mi sien hasta mi quijada, no podía dejar de ver al suelo y jugar con mis manos. Luego escuché sus pasos hacia mi y mi corazón casi se detiene.

-¿Vas a hablas?

-¿Ha-hablar sobre... qué...? -Susurré casi sin voz y muy apenas se escuchó. ¿Cómo demonios puedo no estar tartamudeando?

-No te escucho. Habla más fuerte. -Exigió con severidad en sus palabras.

Él ahora estaba a un escaso metro de distancia mío, en realidad menos de un metro. Ahora podía ver su increíble calzado comparado al mío que son solo dos pares de zapatos para pelear.

-Debes mirarme cuando te hablo, ¿acaso también le faltas el respeto así a su señoría el juez?

No porque él no me hace sentir inferior y su presencia a pesar de ser imponente ya me ha dejado en claro que somos amigos cercanos. Pero este tipo... a pesar de que habían pasado semanas de lo ocurrido con lo de Ajax, que estuve en la fortaleza por cuarenta y cinco días, y aún así luego de que me revelara la verdad, su mirada aún me congela hasta las huesos. Esa vez con Lyney y Paimon pude sentir como me miraba fijamente y gracias a la presencia de más gente en la oficina pude ver a cualquier lado para deshacer la incomodidad.

¿Cómo puedo hacerlo ahora?

-Oye. -Alzó la voz y de inmediato lo miré a los ojos. Nuevamente tragué saliva en seco.

-No robé nada. -Dije tan rápido como pude.

-¿Ah? ¿Y quién dijo que robaste algo? Si estás aquí es porque te han visto merodear por ahí con los niños de la casa de Arleccino. ¿Qué planean? Creí que eras de las nuestras.

Ojalá alguien apareciera a interrumpir.

-No, yo... no soy de ningún bando. En realidad ayudo a todos por igual. -Me escudé con la poca voz audible que me quedaba. Me estaba costando mucho verlo a los ojos.

Creo que me están temblando.

Y pareció notarlo, una sonrisa ladina surgió de sus labios y se acercó un poco más. Miré a la izquierda rápidamente para respirar tan solo un segundo de sus cristalinos orbes —y también indicando que digo la verdad—, luego apreté mis manos una contra la otra.

-Huh... ya veo. No eres de ningún bando. De todas formas no puedo dejarte ir hasta que reveles que planean los fatui. Ya habías estado involucrada con ellos según informes.

-Nada, solo paseabamos... -Inhalé hondo y exhalé hasta sacar todo el aire casi discretamente.- Los de la casa y yo somos amigos.

-No todos serán tus amigos, ___. No puedes confiar en todos. Ni siquiera en mi.

Creo que me voy a desmayar por la presión, no sé en qué momento comencé a sudar más de la cuenta que hasta ya sentía la camisa pegajosa. Apreté los labios incapaz de seguirlo viendo y no pudiendo más, me alejé seis pasos hacia atrás por fin mirando hacia otro lado.

-¡Suficiente, ya por favor!

-¿Qué? ¿qué es lo que pasa? -Levanta una ceja y me mira confuso.- Estamos hablando formalmente, ¿por qué estás tan nerviosa? ¿eh? -Sonríe nuevamente de lado.

-¡Lo haces a propósito! -Esta vez lo miré por mi cuenta un tanto fastidiada. Aún así no evitaba que sus ojos me vieran hasta el alma. - Desde ese día no has parado de hacerlo.

-¡Ohhh! Bueno, me atrapaste. -Bufó y levantó sus brazos en señal de paz.- No sabía que tanto podía ponerte nerviosa así que esperé el mejor momento para encontrarnos a solas, vaya que se dió natural.

-¿Pero por qué? ¿Cuál es el motivo? No tiene sentido.

-¿Acaso no es normal que una mujer le alborote las hormonas a un hombre?

La sangre se fue hasta mi cabeza y todo mi rostro coloreó en rojo carmín.

-¡Entonces ya puedo irme!

-No. Aún tenemos un asunto pendiente con tu arresto. -Quise gritar de la impotencia pero me contuve.- Tal vez un te pueda calmarte.

-¡no quiero te, quiero irme ya! -Casi hago un gesto derrotado pidiendo a ruegos que me dejara ir.

-¿Tanto te pongo nerviosa? Jeje, no puedo dejarte ir así como así, estarás bajo arresto por una semana así que estaremos viéndonos un rato.

-No tengo problema... -Habla bajo.

-Puedo pedir que te manden acá a mi oficina para que me ayudes con los papeles. ¿Que dices?

-¡No!

-¡si, eso sería grandioso! -Comenzó a reír y salió por la puerta dejándome sola al fin.

Paimon... ¿Por qué tenías que quedarte con Furina a comer pastelitos...? Ya hubieras estado aquí a mi lado y yo susurrandote lo aterrada que me siento...

Este hombre me quiere torturar psicológicamente. Ayuda.

...

Ayyyyy no lo voy a aceptar nunca, a mi satorubebé

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Ayyyyy no lo voy a aceptar nunca, a mi satorubebé

Tengo fe

En fin, buenas noches tengo mucho sueño y tengo la uni así que chao

Tengo fe  En fin, buenas noches tengo mucho sueño y tengo la uni así que chao

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Hoy no hay ooga booga, sino ñomi ñomi provecho

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