Maia Montero
Las semanas han pasado con tranquilidad, ya estando libre de la universidad vuelvo a estar sólo trabajando, sigo viviendo con mi abuela Amelia y aunque a veces pelea conmigo, otras veces estamos en sana paz, estar con ella es lo mejor en los últimos tiempos. En mis días libres la acompaño a alguna casa donde a ella le toqué trabajar, ya que hace una semana regresó a su trabajo, fue un caos ya que al tío Arturo y a mamá no les gustaron la idea pero me comprometí a ayudar mientras pueda y sólo así se tranquilizaron.
-Hey – dicen y alzo la mirada quedándome en blanco –
- Buenos días – saludo algo confundida –
- Ya que esa noche me cancelaste, he querido venir a verte – dice sonrojada y sonrío con ternura –
- Tienes razón, discúlpame – susurro apenada y la rubia sólo ríe para negar –
- Me das un latte, por favor – dice y asiento lentamente para voltear la vista al computador –
- Un latte ordenado – digo y Lía busca en su abrigo algo –
- Quédate con el cambio – dice y sonrío de lado cuando volteo a verla – ¿Quería saber si hoy podíamos cenar juntas? – pregunta y la miro fijamente –
- Salgo a las 7:10 de la noche ya sabes – respondo y le guiño un ojo –
- Muchas gracias señorita – dice elegantemente y me rio para negar –
- Que disfrute su café – digo profesional y ahora es ella quien se ríe para verme una última vez –
Dos clientes más llegan, pero aún así mi vista se va a ella, quien agarra su café con una sonrisa y voltea a verme, para luego irse, la veo salir del café y suspiro suavemente. Le tomo la orden a los clientes y así sigue mi día. Pienso en las palabras de Lía y es verdad, desde aquella vez que le cancelé no la volví a ver y ahora pensándolo bien, me hacía falta verla, frunzo el ceño y niego para seguir atendiendo a los clientes.
-Un cappuccino, por favor – alzo la mirada y sonrío maravillada de ver a mi amigo aquí –
- Claro que si señor – respondo y se queja haciéndome reír –
- Quédese con el vuelto – dice serio y asiento agarrando el billete de 5 dólares – ¿Has hablado con Layla? – pregunta Horacio preocupado y niego triste –
- Nada aún y ya han pasado semanas – respondo y Horacio se apoya del mostrado mientras frunce los labios – ¿Y tú? – pregunto y alza la mirada quedándose en silencio –
- Una vez fui a su casa y no terminó nada bien – responde y lo miro preocupada –
- Alonso – grito a mi compañero y le hago señas para que me suplante en caja, acepta y rodeo el mostrador para llevarme a mi amigo –
Salimos del café y me apoyo de la pared mientras que Horacio sólo se cruza de brazos mirando hacia la calle, nos quedamos en silencio y es más porque le doy su espacio para que piense, recuerde o esperar a que me expliqué que ocurre y por qué Layla se alejó de esa manera, aunque puedo hacerme una idea del porqué, por eso no me enojo con ella, yo hice lo mismo.
-Ella se molestó conmigo, me dijo que me odia porque nunca le dije la verdad, porque llegué y porqué hablé de Laura – Bingo pienso mientras sonrío de lado –
- Es mi culpa yo le dije la verdad cuando te fuiste – digo y Horacio voltea a verme serio pero luego me abraza –
- Gracias por hacer lo que yo por cobarde no hice – dice suavemente y me deja un beso en la sien –
- ¿No vas a luchar por ella? – pregunto y Horacio se aleja para meter sus manos en los bolsillos del pantalón –
- Es que no sé como sentirme – responde y asiento lentamente – vengo por ti más tarde – dice y lo detengo –
- Lía me invitó a cenar – hago una mueca y se ríe, entramos para irme a caja y él por su café –
- Cuidado con lo que haces Maia – agarra mi mano Horacio y me detengo –
- No estoy haciendo nada, a Lía la veo como una amiga – me quejo y el castaño me da un beso en la cabeza –
- Te quiero cabezota – se despide y terminamos de llegar –
- Te quiero tonto – digo y le saco la lengua haciéndolo reír – gracias Alonso – le digo a mi compañero quien sonríe y va a su puesto –
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Nací para amarte
RomanceMaia Mitchell, una joven soñadora y con una vida por delante, estudiante de odontología y con una novia que la hace muy feliz, al menos eso hasta que regresa su pasado, aquel pasado que quiso bloquear por tres años... su profesora, su sueño más boni...
