La línea invisible entre el deseo y el peligro
Silvia
Llegamos a mi casa, nos estacionamos, Jorge me ayudo a bajar antes de que lo hiciera Alex y me dio su brazo para sujetarme nuevamente, entramos hasta mi habitación, la verdad me daba hasta pena que vieran un espacio tan mío, el de la casa de Jorge como sea, pero este era mi espacio personal era sumamente incómodo.
Me ayudo a recostarme poniendo las almohadas sobre la cabecera para hacerlo tipo asiento, mi nana entro con una bandeja de comida, me llego el olor a caldo de pollo.
—Mi niña te traje caldo de pollo que hice a la hora de la comida, te lo recalenté para que esté más bueno—. Amo a mi nana.
—Gracias Nana—. Se acercó hacia mi y puso una mesa que teníamos para poner el desayuno en la cama.
Jorge me ayudo acomodarme mejor, no tenía tanta hambre pero sabía que si no comía me sentiría débil para mañana ir a la escuela.
Empecé a comer con mucha calma, saboreando el caldo de pollo como nunca lo había disfrutado, cada bocado me sabía a gloria.
Termine mi caldo dejando un poco de verduras y pollo, Jorge miro mi plato y se acercó hacia mi.
—Niñita si no comes todo no te vas a recuperar—. Enserio se preocupaba por mi que aun no se había ido.
—Ya me llene—. Mire el plato, imposible haberme llenado si el plato era pequeño.
—Ándale vamos, come—. Tomó la cuchara y la llevó a mi boca.
—Oye, no soy una niña pequeña para que me des de comer en la boca—. Solté algo molesta.
—Ándale niñita no seas caprichosa y abre la boca, no me hagas decir "Abre la boquita que ahí va el avioncito"—. Solté una carcajada.
—Quiero ver eso, te juro que si haces esa frase para que yo coma si como—. Sonreí.
—Mira no más porque te tengo paciencia—. Suspiro. —Abre la boquita que ahí va el avioncito niñita—. Con voz chistosa, lo veía rojo de la cara, me imagino que se estaba muriendo de la vergüenza.
—Así si como—. Abrí la boca y entró la cuchara.
Tres cucharadas después y termine lo que quedaba en el plato, llegó mi nana por los trastes y salió dándome una sonrisa.
—Bueno niñita ya me voy ya es algo tarde—. Voltee a ver mi reloj y ya eran las 10. —Mañana Alex viene por ti, ¿a qué hora quieres que venga—.
—Mañana entró a las 8 am, así que puede venir por mi a las 7, pero dile que no se venga en la camioneta de el, nos vamos a ir en la mía—. Se notaba molesto
—Como digas—. Definitivamente estaba enojado.
—¿Te molesto?—. Ahí va Silvia de preguntona.
—No, total yo no puedo obligarte hacer lo que yo quiero—. Controlador y todo.
—Pero no te enojes Salinas—. Estire mi brazo y toque su hombro dándole un apretón en el.
—No estoy enojado—. Voltee a verlo y si creo que estaba enojado, la vena de su frente estaba notoria.
—Como tú digas Salinas—. Voltee los ojos.
—Bueno ahora si ya me voy para que descanses, cualquier cosa me llaman, tu nana y tus padres tienen mi numero—. Se levantó de la cama y sin volteo atrás camino hacia la puerta, la abrió y cerró.
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De mi
Teen FictionUn empresario con riesgo a quedar en la quiebra, compromete a su hija con un empresario multimillonario, no se soportan para nada pero cuando se dan cuenta lo que en verdad cada uno siente, ahí algo que los separa.
