Capitulo 47

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El gran día (parte 2)

Jorge

Tenía planeado hacer algo para el cumpleaños de Silvia, pero aún no sabía qué hacer.

Llame a Luis para ver qué se le ocurría a él, yo estoy en blanco aún que lo único que se me ocurre ahorita es una serenata en la playa.

—Luis—. Dije en cuanto escuché que contestó.

—Hola jorgillo ¿y ese milagro que hablas?—. Que exagerado igual que Silvia.

—¿Puedes hablar?—. Le pregunté eso ya que siempre está con Silvia.

—En este momento si, estoy con Silvia en el centro comercial pero me escapé de ella por un tiempo porque vine a comprarle un regalo—.

—Bueno cuando te desocupes puedes venir a mi casa, tengo que contarte un plan para contarte para el día de la boda, ya vez que es el cumpleaños de Silvia—.

—Puedo mañana por la tarde noche—. Y yo que ya quería que viniera hoy.

—Está bien pues aquí te espero a las 8–. Colgué.

Ahora voy a ver qué ideas tengo para poder hacerle algo a Silvia que realmente valga la pena.

Me puse a terminar los pendientes que tenía para esta semana, ya tenía quien me cubriera mis clases en lo que yo estaba de viaje por lo de la boda.

Estaba terminando de hacer los últimos pendientes y decidí ir hacer ejercicio ya que esta mañana no había hecho nada decidí ejercicio.

Entré a mi cuarto para cambiarme, solo me puse un short sin camisa y salí hacia el gimnasio de mi casa.

A media rutina, bueno ya casi para acabar escuché como mi celular timbraba, caminé hacia donde dejé mi celular y al levantarlo me percaté que era Silvia.

—Bueno—. Conteste.

—Jorge te quería pedir un favor, estás ocupado—. ¿Favor?.

—No pulga estaba haciendo ejercicio pero dime—.

—¿Puedo llevar mis cosas al cuarto de tu casa?—. Pero que ha pasado.

—¿Tus cosas?—. Pregunté algo extrañado.

—Es una historia larga que ahora mismo no te puedo contar la historia corta, después te la cuento—.

—Está bien si tráelas, aquí te espero—. Dije sin dudarlo.

—Llegó en un rato—. Colgó.

Ya no iba a hacer ejercicio a gusto, así que me fui a ver cómo estaba el cuarto de Silvia.

Le pedí a Amanda que me ayudara a limpiar un poco la habitación para que Silvia no la encontrara tan desarreglada ni sucia, porque desde la última vez que ella estuvo aquí.

Pasó un rato y en el pasillo de mi estudio escuché unas voces, ya llegaron Luis y Silvia por lo que reconozco esas voces.

Después escuché a Luis irse, de haber sabido que iba a irse tan pronto salgo a detenerlo para empezar el plan.

Salí del estudio dirigiéndome al cuarto de Silvia para ver en que podía ayudarla y para que me contara lo que había pasado.

Entre sin hacer nada de ruido para tratar de sorprenderla, escuché ruido en el clóset y me encaminé para allá.

Entrando vi a Silvia tan concentrada limpiando, que me quedé recargado en el marco de la puerta.

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