Capitulo 43

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Sesión

Silvia

Pasar la última noche en mi cuarto me suena algo irreal, volveré pero ya no se sentirá lo mismo.

No sé qué se modificará en mi recámara y que no, eh pensado en llevarme mis muebles al departamento que tengo aquí en la ciudad.

Pero yo siento que no van hacer nada, solo les encanta fastidiarme mi existencia.
Voy a dejar todo así, yo volveré, lo que no saben mis padres es que mi abuela me dejo esta casa, ellos están que es de ellos, pero deja que sepan que es mía se van a ir para atrás.

Fuera otra persona yo, ya los haya echado de la casa por sus malos tratos, pero era como si nunca estuvieran aquí por sus viajes, así que no había problema.

Eso si ellos pagan mis gastos de la escuela porque así lo ordeno mi abuela antes de morir, si no tuviese que agarrar del dinero que tengo.

Mi abuela Lucia (mamá de mi papá)  también me dejó toda su herencia junto con mi tío Franco, podía a verla usado para agilizar la situación económica de mi familia, pero ella me dijo que no la usara para situaciones de la empresa, que la usara para mi y algunos lujos que me quisiera dar.

Pero claramente no la usaba, casi no compraba cosas, siempre tenía mi guardadito para cualquier emergencia.

Tengo que buscar un perro o algún animal que me acompañe aparte de mi nana en esa nueva casa.
He pensando en adoptar un perro chihuahua, tiene que ser algo pequeño porque no sé si a don Perfecto le guste la idea y aún que no me deje llevarlo ni tenerlo, lo tendré si o si.

Me acurruqué tan bien, que el sueño se hizo presente después de un rato.

El sonido del despertador a las 6 am hizo que despertara, la noche se me había hecho demasiado corta.
Porque al menos no podría durar un poco más, no sé cuando vaya a volver a estar aquí.

Me levante y me dirigí al closet, saqué un pants color arena de la maleta, no me maquillaría, solo me pondría unos lentes negros junto con una gorra del mismo color que el atuendo y me peinaría con una coleta.

Me lave la cara para despertar un poco más.
Acomodé más cosas en mi maleta, bueno en mis maletas porque llevaría dos.

Mire de arriba a abajo a mi cuarto, extrañaría mi espacio, pero volveré algún día.

Suspire y cerré la puerta, en el pasillo me encontré a Luis y bajamos hacia la cocina.

Hay encontramos a mi nana tomándose un café.
Ya eran las 7 y Jorge que ni aparecía ni me decía a donde teníamos que ir para tomar el avión.

A los 20 minutos llegó Rafael junto con su novia, Pablo junto con una chica que en mi vida había visto o si me la tome en la universidad ni me acuerdo.

Nos sentamos a esperar a qué hora nos llamaba Jorge.
Mi celular timbro, lo levante y vi que era Jorge, al parecer lo invoqué.

—Bueno—. Contesté.

—Pecas, venganse al aeropuerto, los voy a estar esperando aquí, en la terminal 2 por la puerta D una señorita los estará esperando, haya va Alex por todos ustedes—.

—No es necesario que venga Alex hasta acá, ahorita nos vamos nosotros gracias—. Para que hacer venir a Alex si él ya estaba allá.

—Como tú digas—. Que manera tan seca de contestar.

Terminamos de hablar, como le haremos para meter a 6 personas con sus equipajes en dos vehículos.

Tarde que temprano se me ocurriría algo.

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