Capitulo 66

103 14 30
                                        

Tres meses en silencio

Silvia

El sol caía con fuerza sobre el techo de lámina de la clínica rural, el mes de abril lo que sentido demasiado caluroso.

Me eh pasado toda la mañana atendiendo pacientes: una señora con fiebre tifoidea, un niño con fractura de brazo, y ahora, un hombre con una herida profunda en la pierna producto de un machete mal manejado. La sangre nunca me ha asustado, nunca lo ha hecho, pero hoy... siento que algo está distinto.

El sudor empapaba mi frente. Mis manos tiemblan más de lo habitual por el calor. He sentido náuseas justo cuando vi que el chorro de sangre salía.

—¿Doctora, está bien?—. Preguntó Leticia.

—Si solo... necesito un momento—.

Pero ni tiempo tuve para el descanso. El mundo empezó a girar a mi alrededor como un remolino. Intenté sujetarme de la mesa, pero mis rodillas cedieron.

El último sonido que escuché fue el zumbido agudo en mis oídos, como un eco lejano que decía mi nombre:

—Dra Navarro—.

No sé cuánto tiempo estuve inconsciente, pero desperté acostada en la camilla.
La enfermera me abanicaba con una hoja de cartón.

—Por Dios, Doctora. Me ha dado el susto de el año, ¿Como se siente?—.

—Me siento aturdida, que fue lo que pasó—.

—Usted se desmayó justo cuando estaba curando al paciente del machete—. Pero que bruta soy. De cuando acá me da tanto miedo la sangre.

—Dios que ha de ver pensado el señor de mi—.

—No pensó nada de usted doc, solo entendió que a usted le dio un golpe de calor porque no está acostumbrada a este calor—. A lo mejor fue eso.

—Si puede ser la calor, cancela mis citas de hoy, me voy a descansar—.

—No se lo tome a mal, pero por las dudas hágase una prueba de embarazo—.

No había pensando en eso, pero no creo estar embarazada, siempre soy irregular y mi periodo se ha atrasado dos meses, pero pienso que es por la calor.

—No pasa nada porque embarazada no lo estoy, aquí no tengo ni con quien acostarme, tengo tres meses casi 4 sin sexo—.

—Pues yo digo que por prevenir de la haga—.

Ya me puso a pensar esta mujer, aquella vez no recuerdo si lo hice con protección o no por los efectos del alcohol, pero lo que sí recuerdo es haberme tomado la pastilla del día siguiente.

Pero ahora que lo pienso aveces esas madres fallan.

Por si si o por si no, me llevaré dos pruebas de embarazo al hostal. Y me llevo dos porque aveces fallan.

Regrese al hostal y Doña Carmen me preguntó porque había regresado tan temprano, que porque lo normal que ando llegando son a las 10 de la noche y ahora son las 3 de la tarde.

No quería preocuparla diciendo que me había desmayado, porque ella me quiere como su hija.

Subí a mi habitación sin decirle más y llegando me tiré a la cama.

De miDonde viven las historias. Descúbrelo ahora