Perdóname...
Silvia
Hoy es sábado, día de tirar hueva, también hoy es el cumpleaños de Rafael, pero casi no le gusta celebrarlo porque en esta fecha murieron sus abuelos y según él dice que el 31 es de la mala suerte.
Pero a lo mejor vamos Luis y yo a pasar el rato con el, al menos para que no esté solo y yo no estar con Jorge.
Sabrá Dios a que hora se fue Jorge a dormir, porque a pesar que traía los tapones es escuchaba que cantaba muy bajo, si son las 10 probablemente él siga durmiendo con tremenda borrachera que se metió.
Me levanté con mucho cuidado, recogí a Angy de su cama y bajé a la cocina.
Solo me levanté porque ya tenía hambre, si por mi fuera siguiera dormida, pero el hambre está fuerte.
Estaba mi nana, Amanda y Alex desayunando.
—Hola familia buenos días—.
—Vaya que si estuvo buena la fiesta de ayer hija—. No se porque dice eso mi nana...pero a lo mejor dice eso porque Jorge estaba de enfadoso.
—Algo nana, yo me regresé a las 3 de la mañana, Jorge no se a qué hora se haya venido—.
—Llegó a las 4:30, pero después de meterse tanto trancazo subiendo a tu habitación se fue a dormir por fin como a las 5:30–. Si no me dice Amanda que Jorge se partió su mandarina en gajos no me la creo.
—¿Y porque llegaste más pronto tu?—. Mierda pues no les eh dicho lo que tenemos Jorge y yo.
—Tuvimos un inconveniente que hizo que Jorge y yo nos peleáramos—. Que ya no pregunten más.
—¿Puedo adivinar de quién?—. Tendré que soltarles la sopa completa.
—Con Meredith su ex—. Escuchar eso a Amanda no la hizo nada feliz.
—Otra vez esa zorra—. Pensamos lo mismo Amanda. —No se cansa de joderle la vida a Jorge acaso, si se la jodio cuando...—. Se quedó callada.
—¿Cuando que Amanda?—. Será que se la jodio cuando lo dejo plantado o hay otra cosa que no me han dicho.
—Nada Silvia olvídalo—. Hay algo que me están ocultando y voy a enterarme de eso tarde que temprano.
—No me voy a quedar tranquila hasta me que cuentes—.
—Yo yo...hola Jorge—. El negrito en el arroz ya llegó.
Me hice como que si no vi a Jorge y me fui de la cocina.
Subí de mi cuarto y cerré con seguro por dentro, no vaya ser que venga aquel.
Jorge no tardó en subir. Llamó suavemente a mi puerta.
—Silvia por favor. Tenemos que hablar—.
—¿Ahora si tienes tiempo? ¿Ya no estás borracho?—. Respondí desde adentro con la voz quebrada.
—No te oculte lo de Meredith por malas intenciones. Se me pasó te lo juro—. Va a seguir con el mismo cuento.
Se escuchó un silencio total.
—Fue una tontería—. Agregó el. —Lo sé, pero no sabía que ella iba a llegar en plena fiesta, yo la esperaba después—.
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De mi
Novela JuvenilUn empresario con riesgo a quedar en la quiebra, compromete a su hija con un empresario multimillonario, no se soportan para nada pero cuando se dan cuenta lo que en verdad cada uno siente, ahí algo que los separa.
