El gran día (parte 1)
Silvia
Sentí como que si algo me moviera con bastante fuerza.
Los gritos de mi nana hicieren que me despertara.
—Silvia, mi niña despierta—. Escuché como gritaba mientras me sacudía.
—Déjame dormir nana—. Se escuchaba un escándalo.
—Ni que dormir ni que nada—. Sentí como me quitó la sábana. —Sal ahora mismo, te han traido serenata—. A mi nadie me trae serenata.
—No digas tonterías nana a lo mejor es al vecino—. Tome una almohada y me cubrí la cara.
—Silvia Angelica Navarro Barva levántate ahora mismo y ve a ver quien es—. Subió el tono de su voz.
—Está bien voy a salir, pero si es el vecino me debes unas papas fritas—. Asintió.
—Ten una menta la vas a necesitar—. Aveces no se quien de las dos está más cuerda si ella o yo.
Renegando por fin me levante, no creo que a mi me traigan serenata, si nunca en mi vida lo han hecho.
Además no estoy acostumbrada a que hagan eso, por lo cual perdí la esperanza que algún día me trajeran serenata, mi antiguo novio siempre me reprochaba las cosas que me daba.
Me puse la bata y caminé con dirección a la terraza.
Al abrir el ventanal escuché más claro que era música con mariachis, solo un millonario hace eso, porque traer serenata y más con mariachis a lo que eh escuchando sale un ojo de la cara.
Asomé la cabeza, ya era de día, le calculo nos más de las 7 de la mañana, no podía creerlo, era Jorge, me trago serenata a mi.
Los mariachis tocaban la melodía de las mañanitas.
"El día en que tú naciste nacieron todas las flores...".
Sigo sin creerlo, estoy pasmada solo viendo a Jorge, ni siquiera me arregle que vergüenza.
Pero si era sorpresa como querían que me arreglara, no todo el mundo amanece bonito.
Jorge consigo traía una ramo de rosas, se veía algo pesado porque traía demasiadas rosas, para mi que dejó a la florería sin rosas rojas.
Por fin reaccioné y me acerqué a él, de inmediato me dio un abrazo, yo le respondí el abrazo.
Volteamos ambos a ver al mariachi, yo no paraba de sonreír, quería llorar, bueno creo que ya estoy llorando porque siento que los ojos me arden y siento algo caer por mis mejillas.
La melodía de "Sabes una cosa" siguió después de las mañanitas.
Siempre había querido que me dedicaran esa canción, pero ya vi que ya no me voy a quedar con las ganas, mi sueño se ha vuelto realidad.
Jorge acariciaba mi espalda, no se quien esté más nervioso si él o yo.
—Feliz cumpleaños pecas—. Sentí como me susurró al oído.
De inmediato sentí mi un cosquilleo por todo mi cuerpo.
El sabe lo que me hace sentir cada vez que me susurra así.
"Hermoso cariño" empezó a sonar después de la anterior canción.
—¿Bailamos?—. Me pregunto Jorge.
—Claro—. Le dije sin pensarlo.
El me tomo por la espalda baja y yo puse mis brazos rodeando su cuello.
Empezamos a balancearnos y de repente salieron miles de papelitos tipo confeti cayendo sobre los otros.
Voltee hacia la dirección que vi que salieron mis amigos grabando, Rafael traía mi celular grabando, lo reconocí por la carcasa, pero cuando lo saco de el cuarto de mi nana sin que me diera cuenta.
ESTÁS LEYENDO
De mi
Novela JuvenilUn empresario con riesgo a quedar en la quiebra, compromete a su hija con un empresario multimillonario, no se soportan para nada pero cuando se dan cuenta lo que en verdad cada uno siente, ahí algo que los separa.
