El gran día (parte 3)
Silvia
Terminaron de arreglarme al fin y qué bueno porque la verdad de estar sentada siento que me quedé sin pompis.
La Wedding organizer vino y a mis amigos les dio una acción por hacer.
Luis y Jesus serían mis padrinos de anillos, Wendy y Arturo mis padrinos de arras, Alex y Amanda de lazo.
De velación míos serian Rafael y su pareja, de el lado de con Jorge mi nana y el papá de Jorge.
Ya sólo falta ponerme el vestido, estoy esperando a mi madre para que venga ayudarme a ponérmelo, pero no la eh visto desde que pasó que me corrieron.
Falta una hora para la boda, los nervios me están consumiendo.
Mi nana me trajo comida y me dio asco, así que ella mejor me trajo fruta para no estar con el estómago vacío.
Como mis padres no llegaban, le dije a Luis que me ayudara a ponerme el vestido, total yo no sé porque sigo confiando en ellos.
Entre Luis y mi nana me ayudaron a ponerme el vestido.
Me había olvidado por completo como me veía con el, es el vestido de mis sueños, pero no la boda de ensueño que siempre imaginaba de chiquita bueno de joven.
Las maquilladoras me retocaron un poco el maquillaje, ya que con la puesta del vestido había sudado un poco y el maquillaje se había regado.
Mi nana entró misteriosa al closet de ella y salió con una caja de terciopelo en sus manos.
—Mi niña te tengo un regalo—. Dijo mientras caminaba hacia mi.
—¿Qué es nana?—. Me da emoción cada vez que me da regalo, porque mi nana es tan detallista.
—Como la tradición dice—. De cual tradición me olvide ahora. —Tienes que usar algo nuevo, algo prestado y algo viejo—. Se me había olvidado eso por completo. —Te voy a dar algo mío que era de mi madre y me lo dió cuando yo crecí—. Abrió la caja y era una gargantilla de diamantes.
—No nana no puedo aceptarte esto—. No quería quitarle algo de ella a lo que tiene mucho valor para ella.
—Yo dije que se lo iba a dar alguna de mis hijas cuando se casara, pero como vez tuve puros hombres tú eres mi única hija—. Estoy empezando a sentir un nudo en la garganta. —Tal vez no sea caro u original, pero créeme que te lo doy de todo corazón—.
—Gracias Mamá—. Era la primera vez que le decía mamá, siempre me había dicho nana, pero esta ocasión lo ameritaba.
—Me vas hacer llorar—. De por sí ya las dos estábamos llorando.
—¿Me lo pones?—. Dije alzándome el pelo.
Mi nana asintió y me puso el collar.
—También tienes que usar algo azul así que—. Vi que salgo algo del bolsillo de su vestido largo. —Te compré una liga de color azul—. Hay mi nana aveces siento que también ella se pone de acuerdo con Luis.
—Gracias nana ahora me la pongo—.
Me puse la liga, mi nana se fue dejándome sola en la habitación.
No sé si esté haciendo las cosas bien, si hago esto es por mi familia no es por gusto, ósea donde están ellos en estos momentos, no se han aparecido a ver que se me ofrece ni nada.
Ni siquiera se si mi padre me vaya a entregar en el altar como siempre quise.
Bueno tengo que dejar de pensar cosas al menos por este día, voy a bailar y disfrutarlo como si fuera mi fiesta de cumpleaños.
Además tengo que ver el lado bueno, me voy a casar con el hombre más guapo que conozco y el más amable del mundo aún que yo no lo creía.
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De mi
Teen FictionUn empresario con riesgo a quedar en la quiebra, compromete a su hija con un empresario multimillonario, no se soportan para nada pero cuando se dan cuenta lo que en verdad cada uno siente, ahí algo que los separa.
