Capitulo 44

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Despedida de soltera

Silvia

Llegamos al hotel en islas mujeres, Villas amanecer se llama el hotel.

En recepción nos dieron la llave y un botones me llevo a mi habitación, Jorge y yo nos separamos para que él se fuera igual a descansar.

Ojalá que la cama este rica para descansar porque esta vez no aguanto el cuello ni los pies.

Llegamos a donde sería mi habitación, estaba en el piso 8 y tenía el número 123.

El botones abrió la puerta y vaya sorpresa que me lleve.
Es una suite y tiene vista al mar en todos sus ángulos.

Parece un departamento, le di propina al botones y se fue dejándome sola en la habitación.

Estar aquí me hace tan pequeña, caminé hacia donde estaba el cuarto y estaba igual que la sala de estar con vistas al mar.

Me recibió el hermoso atardecer, es lo que más voy disfrutar en estos días que estaré aquí.

Si o si necesito ponerme hasta las patitas, merezco una buena borrachera para desahogarme de todo lo que se viene.

Me importo un bledo y me aventé a la cama, estaba que me moría de sueño ya.
Será que más tarde me pueda despertar para ir por hay a divertirme en la noche.

No supe en qué momento me quede dormida.

Los toques en la puerta de mi habitación hicieron que me despertara, que buena forma de despertar a alguien.

¿Qué hora es? me pregunté mientras veía la hora en mi celular, 9:30 de la noche, si que dormí bastante y ni siquiera había comido nada en todo el día.

Abrí la puerta y era Luis junto con Rafael, venían muy bien vestidos.

—¿Porqué aún no estás lista?—. Dijo Rafael mirándome de arriba a abajo.

—Acabó de despertar—. Dije soltando al final un bostezo. —Siguiera dormida si no fuera por alguien que toca como loco—.

—Ups perdónanos—. Dijo Luis.

—Bueno ¿y para qué quieren que esté lista?—. Pregunté.

—Vamos a empezar tu despedida de soltera de una vez, dos días seguidos—. No creo aguantar.

—¿A donde vamos a ir?—. Tenía que ver a qué lugar iríamos para ver qué me ponía.

—Pues por ahí, ponte ropa fresca y cómoda para bailar, es noche de beber hasta perder la conciencia que por cierto sea blanca pues porque eres la novia—. Y luego Luis dice que la mala influencia soy yo cuando él lo es.

Que feo se escucha eso de ser la novia, porque no me puedo ir de negro más fácil así como si adelantara mi funeral.

—Bueno pásense en lo que me arreglo—. Asintieron.

Ellos se quedaron en la sala y yo entré a la recámara.

Por suerte había traído varios vestidos blancos de playa, no sé si avisarle a Jorge que saldré, pero creo que no le avisaré, al fin y acabó son mis últimos días de soltera no tengo porque darle cuentas, ya cuando esté casada hay si le tendré que avisar.

Tome el primer vestido que estaba a la mano en el closet junto con unos tacones blancos con piedras plateadas.

Mi cabello no estaba tan desarreglado así que será fácil arreglármelo con una acomodada que le dé con mi mano tiene.

Termine de arreglarme, ya son las 10:48 pasó como 1 hora que dejé a mis amigos en la sala, no sé si se irían porque no se escucha nada de ruido.

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