Capitulo 69

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La mariposa azul

Silvia

Los días avanzaban lentos y dos corazones que aprendían a convivir con el amor y las cicatrices.

Jorge comenzaba a quedarse más tiempo aquí conmigo. Me traía fruta por las mañanas y caricias a mi vientre.

Yo le dije que se quedara ya aquí en el hostal para que no estuviera llendo y viniendo de su hostal. Pero él no quiso quedarse.

La partera del pueblo nos daba clases de cómo respirar a la hora del parto, Jorge estaba de terco que mi parto tendría que ser en el hospital, pero yo no quiero volver por ahora a la ciudad, quiero que mi bebe crezca por al menos por un tiempo en la naturaleza.

Jorge no me dejaba hacer nada según que para que no me cansara, pero me canso más si no hago nada.

Mi nana me habla diario por el teléfono de Jorge para ver cómo estoy y cosas así, aun a nadie de la ciudad le decimos de mi embarazo.

Hoy es miércoles, Jorge acompañó a el panadero a la ciudad a el hospital, se me olvidó agregar pero Jorge en lo que yo estoy en este estado él está haciéndose cargo de la clínica.

Al principio no quería ir a la ciudad por quedarse a mi lado, pero yo le supliqué de que fuera y pues no le quedó de otra que ir.

Ya eran las 3 de la tarde, yo estaba lavando los trastes cuando Jorge llegó a abrazarme por detrás.

—Hola ¿cómo está la mamá más bella de todo Mazunte?—.

—Dice bebé que te extraño—.

—¿Y la mamá no me extrañó?—.

—Fíjate que no, no te extrañe—.

—A no me extrañó—. Moví la cabeza diciendo que no. —Le haremos un ataque de cosquillas a mamá—.

—No cosquillas no—.

Empezó a hacerme cosquillas por mi panza y yo no paraba de reírme.

—Jorge basta que me hago pipí—. El no se detenía. —Si me hago pipí tú vas a limpiar la cocina de Doña Carmen—. Hasta que paro.

—Pecas te traje un regalo, vamos a la habitación—. Que será.

Me llevo a la habitación agarrada de la mano, abrió la puerta y vi una caja de plástico.

—¿Qué es eso?—. Pregunté.

—Espera voy a abrirlo—.

Volteo la caja y salieron muchas maderas.

—¿Vas hacer una fogata o qué?—.

—No no, voy a armar la cuna de nuestro bebé, ahorita va a venir Ramón el carpintero a ayudarme a armarla—.

Yo no había pensando en lo de la cuna de el bebé, pensaba que después le iba a comprar un moisés para que durmiera, por mientras iba a dormir en mi cama.

—¿Al menos esto traen instrucciones?—. Porque veo difícil que lo arme.

—Don Ramón trae los planos, voy a empezar a medio armarla en lo que él llega—.

Yo necesito ver esto, quiero ver al loco de Jorge armar una cuna sin instrucciones.

—Por cierto, atrás de ti hay una silla mesedora, esa ya está armada—. Voltee para atrás y definitivamente, estaba la silla.

En algun momento de la adolescencia me imagine esto me imagine, que algun momento llegaria alguien que me ayudaria a formar una familia, que juntos armariamos la primer cuna para nuestro bebe. No es como me lo imagine, incluso es mas perfecto de lo que esperaba.

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