Capitulo 45

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Ultimo día

Jorge

Luis llegó con las llaves de la camioneta.
Silvia aún trataba de seducirme, la carne es débil pero sé que ahora ella no está en sus cinco sentidos y podemos cometer una locura.

Rafael y Luis subieron a la parte de atrás, yo subí a Silvia adelante conmigo para tenerla más checada.

En el camino iba hablando incoherencias, los benditos efectos del alcohol.

—Yo y Jorge uyyy—. Hacia una seña con sus dos manos uniendo dos de sus dedos.

Se ve adorable así, también se ve adorable buena y sana, si ahorita cómo está puede hacer un desmadre, ya me imagino cuando esté bien.

—Jorge y yo vamos hacer el amor que emoción—. Okey me la estoy pasando bien raro. —Este hombre me hace sentir tan mojada—. Tratare de ignorar eso. —Hay como la ven su cara de culo y todo eso, si hace él amor buen rico, una cosota le cuelga entre sus piernotas y yo ya me la comí —.

Esta mal ignorare sus comentarios, evito problemas, aparte mañana no se va a acordar de todo lo que dijo.

Llegamos al hotel, estacione la camioneta, volteé a ver a Silvia y ella ya estaba dormida.

Con mucho cuidado la cargue entre mis brazos y la lleve hacia adentro de el hotel.

No sabía qué habitación tenía, así que tuve que dirigirme a recepción para que me dieran el número de habitación y la llave porque no sabía dónde estaba.

Me dieron la llave junto con el número de habitación, las personas que estaban ahí se me quedaban viendo por traer a Silvia dormida en brazos.
Pero que les importa como la traigo, claramente no la iba a dejar caminar toda borracha.

Llegué al cuarto, con trabajos pude abrir la puerta, esta vez no sé qué me pasó que ando medio débil.

Recosté a Silvia con mucho cuidado, le quite los tacones para que pudiera estar más a gusto.

Justo cuando me di la vuelta sentí un agarre por mi abrazo, volteé y Silvia estaba despierta.

—Dime que quieres hacer el amor conmigo—. Se pudo de rodillas en la cama.

En esa posición cómo está ahora me tienta, pero no voy hacer algo de lo cual ya no se acuerde o se arrepienta mañana.
Si lo vamos hacer que sea consiente de eso, jamás de los jamases le haría algo a una mujer en ese estado.

—Otro día será eso va—. Le dije.

—¿Acaso no te gusta mi cuerpo?—. Dijo mientras se quitaba el vestido que llevaba.

—Silvia no es eso—. Ella me gusta tal y cómo está siempre. —Ahora no podemos hacerlo porque estás mal—.

—Yo no estoy mal—. Se levantó de la cama. —Ve puedo hacer el cuarto—. Levanto una pierna quedando en un solo pie.

Vi como perdía el equilibrio y corrí agarrarla para que no cayera al suelo, porque tremendo putazo que se iba a meter.

—¿Viste que no estás bien?—. Susurre en su oído.

—No hagas eso que me prendes más—. Fuertes declaraciones.

—Mejor vamos a dormir—. Dije señalando la cama.

—A mi se me ocurren más cosas que solo dormir—. Se abalanzó sobre mí y empezó a besarme.

Era de esos besos intensos que no querías que terminara, pero tengo que poner un alto, pero Dios como me resisto a esto, sé que ella está tomada y no puedo abusar de ella en ese estado.

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