Capitulo 54

160 13 30
                                        

Aventura

Silvia

Después de que fuimos a comer nos regresamos a la cabaña.

Busque mi ropa para meterme a bañar, esa vez que había ido al centro comercial a comprar las cosas que no le dije a nadie, en realidad compre pijamas sexys, no es que vaya hacer algo, sólo quiero fastidiarle la existencia un rato a Jorge.

Busque mi ropa para meterme a bañar, esa vez que había ido al centro comercial a comprar las cosas que no le dije a nadie, en realidad compre pijamas sexys, no es que vaya hacer algo, sólo quiero fastidiarle la existencia un rato a Jorge

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

Salí de bañarme y me puse la pijama de color negro, había comprado como 6, creo que exageré un poquito y eso que sólo serán 3 días.

Jorge no estaba en la habitación se arruinó mi plan, a donde fue este hombre que no llega.

Termine de arreglarme y me acosté en la cama, medio me cubrí con la sabana dejando mis pompis al descubierto para poner en pie el plan que tenía que hacerle a Jorge.

Ya mucho rato y este hombre que no llega, a mi me esta dando mucho sueño.

No supe en qué momento caí rendida, si que hoy había sido un día maravilloso.

Algo se cayó en la habitación e hizo que me despertara de golpe, volteé hacia afuera y estaba Jorge en la amaca.

También me percaté que estaba cubierta por completa con la sábana, no sé si me tape yo o Jorge lo hizo, porque la verdad yo me estaba muriendo de calor.

Me levante con mucho cuidado y me dirigí hacia donde estaba Jorge sin hacer nada de ruido.

—¿A donde fuiste?—. Le pregunté en cuando llegué donde estaba el.

Como que no se esperaba mi aparición porque brinco de susto.

—Mierda Silvia cuando llegues así avisa que vienes con un silbido o que se yo—. Asuste al señor.

—No has respondido mi pregunta ¿a donde fuiste?—. Volví a insistir.

—Fui atraer algo para cenar después, pero llegue y te vi tan profundamente dormida que no quise despertarte—.

—Bueno pues sigo dormida, mañana nos vemos—. Me di la vuelta.

Cuando iba a entrar sentí como él me jalo del brazo.

—No te vayas quédate a ver las estrellas aquí conmigo—. Me pidió el.

—Está bien, solo en lo que me vuelve el sueño, voy por mi celular y vuelvo—.

Fui rápido por mi celular, me tire a la amaca y volteé a ver hacia el océano.
Este se veía tan tranquilo que parecía camuflajearse  con el cielo.

A pesar de lo que estoy haciendo de poner celoso a Jorge estoy disfrutando esto.

Me recosté en el hombro de Jorge ahora si sin quitarme y sentí como él recargaba su cabeza en la mía.

De miDonde viven las historias. Descúbrelo ahora