Capitulo 62

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La herida abierta...

Jorge

Soy un idiota, no se porque volvi a caer en las garras de Meredith si ya tenía a alguien a mi lado.

Yo mismo le prometí y me prometí no hacerle eso a Silvia.... Lo mandé a la mierda todo por caer a la tentación.

Si ya sabía que Meredith removió cosas en mi otra vez, porque no hablé claro con Silvia y así los dos hayamos podido arreglar esto.

Yo estoy que ella el sábado me hecho algo en la bebida, porque yo juré la primera vez que no iba a volver acostarme con ella y fallé.

Ella ya vino por sus cosas aquí a la casa... no esperaba que se fuera a ir tan pronto... pero me imagino que no quiere verme.

Lo que me preocupa ahora es donde se va a quedar, se puede quedar con sus amigos, pero no creo que haga eso, porque sabe que yo iría a buscarla ahí para rogarle.

La nana de Silvia me vino a pedir una explicación.

—¿Me puedes decir porque ella se va de la casa?—.

—Porque le falle señora, soy un inútil—.

—¿Cómo que le fallaste?—.

—Si así como lo oye le fui infiel a Silvia—. Al momento de decirle eso me abofeteó tan fuerte que siento que me reinició.

—¡Eres un imbécil! Eres un patan bien hecho, todos deberían de conocerte como eres, no que hay tanta gente defendiéndote que eres el mejor...—. Me merezco toda clase de insultos.

—Fue un error señora, no sé cómo pasó todo, la primera vez juré que ya no lo iba a repetir y hablaría con Silvia sobre eso, pero la segunda ocasión fue bajo los efectos del alcohol—.

—No intentes justificarte, debí haberme ido con ella no quedarme contigo, me quedé porque quería una explicación de alguno de los dos—.

—Pues ya tiene lo que pasó, usted puede decidir si irse o quedarse—. Mi casa es su casa.

—Mira para que veas la consideración y cariño que te tengo, me voy a quedar a ayudarte a cambiar—.

—Pero Silvia...—.

—Ella también me necesita...los dos me necesitan, así que voy a estar para el uno y el otro, te voy ayudar a remediar tu enorme error—.

—Está bien—. Tengo que decirle de mis sospechas. —Tengo sospechas que ella el sábado me hecho algo a la bebida, porque ni loco me haya volvió a acostar con ella por segunda vez—.

—¿Y la primera porque fue?—. Ni yo sé.

—No lo sé señora, solo sé que fui un estúpido, no sé para qué busqué en la calle lo que abunda en mi casa—.  Suspire. —Estoy arrepentido como no tenga idea señora—.

—Pero no creas que se me va a olvidar lo que le hiciste a mi niña, si llegaras a cambiar te voy a perdonar—. Si es que llego a cambiar porque yo lo dudo. —Te vas a ir a hacer un examen para ver qué drogas tienes en tu cuerpo—. Asentí.

—Gracias—. Suspire. —¿Puede averiguar dónde se está quedando Silvia? Me preocupa que se haya ido muy lejos—.

Sé que no está con sus amigos, a la casa de sus padres no puede ir, así que no sé dónde esté.

—Si yo averiguo eso, pero no creas que te voy a decir dónde está—.

—Con que me diga que ella está bien me conformo—.

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