"En un mundo de magia y misterios, el amor puede ser un refugio... o la tormenta que desata la guerra.
La sangre dorada en el suelo es solo el comienzo; en Aethel, cada lágrima derramada forjará el futuro de un ser mágico."
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No sabía con exactitud en qué momento de mi vida me había enamorado de la pintura. Sentir como mis dedos se manchaban con las texturas de las acuarelas, como mi mente creaba escenarios llenos de emociones que mis manos plasmaban sobre un lienzo en blanco, era tranquilizador.
Quizás había sido en el momento en el que supe que estaría obligada a reinar un reino que no era mío, tal vez había sido cuando me enteré de que toda mi vida había vivido engañada y que tenía una hermana a la que siempre había visto como mi enemiga.
La cuestión es que la pintura me rescató. Salvó mi mente y la guardó entre sus brazos, protegiéndola contra todo pronóstico. Al principio solía dibujar todo aquello que sentía en mi corazón, el odio hacia Ford por obligarme a tomar un lugar que no me pertenecía, el amor hacia mi madre por protegerme en todo momento, y la ira hacia mí misma por no ser capaz de hacerle frente a mis miedos.
Pero, con el paso del tiempo, mi mente fue creando escenarios llenos de todo aquello que me hubiera gustado tener, vivir, sentir y ser. Y, aunque tal vez fuera un poco masoquista aferrarme a todas las posibilidades que hubiera tenido en el pasado y a todos los cambios que habría en mi futuro si hubiera hecho las cosas de manera diferente, me gustaba pensar en que hubo muchas cosas que no hice y pude haber hecho.
Porque no tenía sentido odiarme por haber tomado decisiones que en algún momento creí correctas, tampoco tenía por qué martirizarme pensando en los errores que cometí y en todas las veces que fallé. Tenía la oportunidad de representar aquello que podría haber sido y sucedido si hubiera hecho las cosas de forma diferente.
Si hubiera sido más fuerte como para decidir que no quería vivir aquella vida, si hubiera sido más atrevida y hubiera escapado del palacio para convivir con los ciudadanos y enamorarme por una noche de un ser cualquiera. Si hubiera decidido quedarme en Atheria cuando supe que Mallory era mi hermana o, si hubiera elegido no creer ni una sola palabra y continuar viviendo entre oscuras y perfectas mentiras.
Pinté cada escenario en el que ''si hubiera sido'' se volvía real y ya no era solo una posibilidad que tendría si las cosas hubieran sido diferentes. La voz suave y tranquila de la profesora de Historia del Arte me sacó de mis cavilaciones. Resulta que, a pesar de la diferencia de edad que Verena y yo teníamos, ambas habíamos conseguido entrar a la Universidad en primer año.
Celia había hablado con la directora Howkings y le había explicado que por el año tan caótico que habíamos tenido, Zayn y Verena tuvieron que atrasar su ingreso a la Universidad. La mujer nos recibió con los brazos abiertos y aseguró que no había ningún problema.
Al principio habíamos creído que solo nos enseñarían a pintar, pues era la rama artística que había decido estudiar, sin embargo, también tendríamos clases extras como la que estábamos dando en este instante. Zenaida, la profesora de Historia del Arte, sería nuestra guía en el campamento al que asistiríamos el fin de semana. Todos los estudiantes estaban emocionados por asistir incluyéndome.