En donde ellos se esconden de esta realidad, se encontraba él. La furia se había apoderado de su cuerpo y el temor a verla siendo castigada, era todavía peor. Tragó saliva con dificultad, visiblemente afectado por el panorama que se alzaba ante sus ojos. Le costaba mirar lo que estaba sucediendo, por lo que desvió su mirada y repasó con lentitud todos aquellos detalles que ya conocía de memoria.
La líder era una mujer fuerte y poderosa, pero, también demasiado cruel y despiadada. Muchos habían intentado hacerle frente y dejarle saber cuál era su verdadero lugar, sin embargo, aquello siempre terminaba en una lamentable tragedia.
Las cicatrices que habían en la espalda de él, sangraron con el peso de los recuerdos. Había recibido cada golpe y latigazo, había sufrido cada herida y visto sangrar los cortes que se producían en su piel para salvarla a ella, pero esta vez, la líder no se lo había permitido.
Miró con dolor en el corazón como su hermana era humillada frente a un pueblo que no le pertenecía a esa mujer. La odiaba como jamás había logrado odiar a nadie, con la cólera floreciente en su pecho y el odio ardiente en su alma. Ella creía que en poco tiempo se convertiría en la heredera legÍtima y reina suprema de aquel lugar, pero, ellos jamás lo permitirían.
Tethia, su hermana, había sido descuidada y el peso de sus errores había sido sustituido por el dolor sangrante de heridas provocadas por aquella mujer que se suponía que debía protegerlos. Ella lloró con fuerza, dejando que su sufrimiento resbalara con lentitud por sus mejillas y manchara de sangre cristalina y transparente la piel de su rostro.
Un nudo se enroscó alrededor de su cuello y se apretó con fuerza, amenazándolo con dejarlo sin oxígeno. Una lágrima cruel e impotente resbaló de uno de sus ojos e impactó contra el suelo, como una prueba efímera del sufrimiento que estaba sintiendo al verla tan vulnerable frente a sus orbes y al verse tan incapaz de poder hacer algo para ayudarla.
Él no supo cuánto tiempo pasó, dejó de sentir el avance de los segundos y el ralentizado movimiento de las manecillas del reloj. Para cuando se dio cuenta, Tethia ya se encontraba parada frente a sus ojos, bañada en sangre oscura y espesa, adolorida y llorosa. Él la tomó entre sus brazos y la sacó de ese lugar, de aquel inmenso y usurpado palacio que la mujer que hoy se hacía llamar su líder había robado.
Llegaron a su hogar con una velocidad enorme, siendo arrastrados por las sombras y las manchas de tiempo que la oscuridad les había regalado para evitar continuar con su sufrimiento. Tethia no pronunció ni una sola palabra, agachó la cabeza siendo azotada por la vergüenza y se adentró en el servicio dispuesta a tomar un baño y a dejar que el agua se llevara los recuerdos de sus recientes heridas.
Él volvió a mirar todo lo que lo rodeaba, siendo invadido por una ira tremenda que terminaba por consumir cada uno de sus músculos e infectaba con su veneno toda su sangre. Esa casucha en la que vivían, llena de mugre y abarrotada de recuerdos tristes, la misma que lo asfixiaba debido a la pequeñez que la caracterizaba, había sido lo único que la líder les había permitido tener.
Ella era una maldita tirana, les había robado todo lo que tenían y los había dejado a su suerte, caminando descalzos sobre cristales punzantes y dirigiéndose con lentitud a una oscuridad llena de olvido. Así era siempre, recompensaba a los pocos que decidían obedecerla y aborrecía a aquellos que no lo hacían.
Tethia salió del baño, con el cabello choreando agua y la piel azulada repleta de ampollas, cortes y heridas. Tomó asiento a su lado y dejó salir una larga exhalación mientras su labio inferior temblaba debido al llano que se avecinaba.
-Lo siento. -pronunció aquellas palabras con lentitud.
-Fuiste descuidada e imprudente, ella pudo haberte quitado la vida. -el joven puntualizó aquello sintiendo como la molestia se agitaba y destruía la calma que había dentro de él.
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El Poder De La Nada. (LIBRO 1 Y 2)
Fantasy"En un mundo de magia y misterios, el amor puede ser un refugio... o la tormenta que desata la guerra. La sangre dorada en el suelo es solo el comienzo; en Aethel, cada lágrima derramada forjará el futuro de un ser mágico."