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—¿DE VERDAD ECHÓ A CORRER DESCALZA Y EN BATA Y NADIE LOGRÓ ATRAPARLA?—el señor trajeado que estaba frente a Eli rellenaba un papel con enfado mientras le hacía preguntas al chico

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—¿DE VERDAD ECHÓ A CORRER DESCALZA Y EN BATA Y NADIE LOGRÓ ATRAPARLA?—el señor trajeado que estaba frente a Eli rellenaba un papel con enfado mientras le hacía preguntas al chico.

Hawk asintió algo cortado.

—¿Pero quién coño es esa niña? ¿Spiderman?

—En realidad...—intercedió Demetri—Marie es una Wanda Maximoff de pelo negro—la mirada del hombre hizo que el chico se avergonzara—. Bueno. Déjelo.

—¿Está en problemas?—preguntó Hawk reconduciendo la conversación. La verdad es que estaba muy preocupado por Marie y no sabía expresar cuanto.

—En bastantes—reconoció el hombre. Eli leyó su nombre en la inscripción: Max Hoods—. Es una simple huida, pero tendremos que poner el operativo de busca y captura. Si va al instituto o a su trabajo no será difícil, pero por lo que decís esa niña es muy lista: No se acercará por allí.

Hawk y Demetri tragaron saliva.

—Pero si se pone en contacto con cualquiera de los dos...—los miro a ambos—. Sé que suena mal, pero deberíais de llamarme y nosotros actuaremos.

—¿Quiere decir que se la llevarán, no?

—Mira chaval. Sé que suena mal, pero solo hacemos nuestro trabajo. Y mi trabajo es cuidar de esa niña aunque ella no sepa apreciarlo.

Hawk sintió una grandes ganas de pegarle un tortazo en la cara, pero se arrepintió incluso de haberlo pensado. A fin de cuentas ese hombre solo estaba cumpliendo con su deber y Marie había sido la que se había puesto en peligro.

Después de unas incomodas preguntas el señor Hoods dejó que se marcharan los dos y ambos amigos caminaron calle abajo en dirección a sus casas. Al separarse, Demetri le dio un abrazo como queriendo tranquilizarlo, pero eso no lo hizo sentir mejor.

Lo que sí que lo hizo sentirse mejor fue ver que, al abrir la puerta de su habitación, ahí estaba Marianne haciéndose señales con los dedos para que se callara.

Pero él pegó un grito.

—¡No te asustes!

—¡Joder! ¿Como no me voy a asustar?—Hawk acortó las distancia entre los dos y le dio un abrazo a Maris que hizo que ella se revolviera de nervios. Al ver su reacción, el chico se apartó—. Perdona. Es que no te esperaba... aquí.

Hubo una pequeña pausa, pero Hawk se aseguró de cortarla.

—Por cierto. ¿Como has entrado?

—He escalado—murmuró ella encogiéndose de hombros—. Se me da bien escalar cosas.

—Madre mía. El señor Hoods tiene razón: Eres la maldita Spiderman versión femenina.

Eso hizo sonreír levemente a la latina antes de fruncir el ceño y preguntar.

𝗥𝗘𝗔𝗗𝗬 𝗙𝗢𝗥 𝗜𝗧──𝐄𝐥𝐢 𝐌𝐨𝐬𝐤𝐨𝐰𝐢𝐭𝐳 ✧.*Donde viven las historias. Descúbrelo ahora