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NO ES SECRETO PARA NADIE QUE JOHNNY Y DANIEL NUNCA SE HAN LLEVADO BIEN DEL TODO. Si se habían soportado tantos meses había sido por el bien de sus alumnos y por tener el mismo objetivo contra Cobra Kai, pero más allá de ese punto en común... No tenían nada que los uniera (al menos todavía).
Y un punto que los dividía siempre era Marie.
La rivalidad entre Johnny y Daniel peleando por ver quién llevaba más la razón demostraba una vez más que siempre habían reñido por la atención y el cariño de la adolescente. Y la escena mostraba a Marie en medio de ambos senséis, que se habían empezado a interrumpir por querer llamar la atención de Amanda y los dos hombres trajeados.
Por un lado, Johnny sentía que era el más adecuado para cuidar a Marie porque tenía una relación más cercana con él en el contexto del karate y la vida cotidiana. A fin de cuentas habían sido vecinos desde hacía muchos años, y Johnny había sido quien la introdujo en el mundo del karate en primer lugar, a través de Cobra Kai, e incluso se había convertido en una especie de mentor que la sacó de su vida problemática. Aunque su enfoque era mucho más agresivo y tenía una visión más rígida, Johnny sentía que su vínculo con la latina tenía un peso más importante debido al tiempo que llevaban juntos y a que le había dado una oportunidad para encontrar un propósito.
—Es mi alumna. Siempre ha estado conmigo y yo la apoyaré en todo. ¿Porque mierda cuestionamos eso?—el deje de voz en el rubio le hizo saber a la joven Lake que había bebido antes de entrar en la sala.
Por otro lado, aunque Daniel no era quien originalmente guió a Marie en el mundo del karate, su relación con la joven se fortaleció cuando él se convirtió en una figura más paternal para ella, especialmente después de los problemas con Johnny cuando estaban peleados. Marie tenía que reconocer que con Daniel resaltaban los valores fundamentales que ella siempre defendía, como el respeto, la empatía y la integridad... Pero no sabía que pensar en ese entonces.
—Caballeros, este hombre está borracho—espetó Daniel—. No creo que irrumpir así una reunión te haga mucho favor.
Marie miraba de un lado a otro en dirección a los hombres como si estuviera en un partido de tenis.
—Yo soy su figura paterna desde hace año y medio. No me jodas, Larusso. Su señoría...—balbuceó Johnny en dirección al hombre que portaba los papeles de adopción—. Tengo que ser yo.
—Johnny, relájate...—le pidió Amanda—. ¿No quieres un vaso de agua?—le preguntó al ver que se tambaleaba.
Marie lo agarró por el brazo para que no cayera.
—Tengo un trabajo estable, una familia estructurada y todos los papeles en regla. No veo porque estamos discutiendo si quiera sobre esto—demandó Larusso—. Yo he hecho que todo el proceso se agilice.