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LAS COSAS EN EL VALLE NUNCA IBAN A ESTAR TRANQUILAS, mucho menos si Terry Silver iba a tener ahora la ayuda de Kim Dae-Eun, supuesta hija del Maestro Kim, además de todo el sequito de estudiantes idiotizados que ahora se estaba expandiendo como la puta franquicia del McDonald's. Por eso y por la necesidad de Amanda de ayudar a su marido le hicieron una encerrona para que reabriera Miyagi-Do, esta vez con los estudiantes de Johnny y las enseñanzas de Chozen de su parte también.
Y Marie estaba más que preparada para volver al tatami. De hecho ella y sus amigos se encontraban calentando alrededor del césped de Larusso mirando desde lejos a Sam hablar con su hermano.
—¿Tú y Sam otra vez en el dojo? A jugar, ¿no?
—Solo me interesa el karate—aportó el latino.
—Venga ya. No paras de mirarla.
—Creía que seguíais en plan platónico—murmuró Demetri.
—Sí, eso dijo ella—prosiguió Hawk—. Él no...
—Bueno... Ya sabes lo que dicen: Pon cerillas cerca de fuegos artificiales y un día... ¡Bum! Saltan chispas.
—¿Eso dicen?—frunció ella el ceño.
Robby pasó de largo para entrar en la caseta de Daniel un segundo y los cuatro se le quedaron mirando.
—Intuyo que esto va a ser el 4 de julio...—opinó Demetri.
Marie y Miguel se miraron sin decir nada. Ambos veían en Keene una oportunidad nueva de empezar y no estaban dispuestos a renunciar a ella por los comentarios de sus amigos.
—Tíos, tranqui. Quiere lo mismo que nosotros. Todo irá bien.
—Es un buen chico—apoyó Marie—. Siempre lo ha sido. Solo... Ha estado perdido.
Chozen silbó de forma escandalosa para llamar su atención y todos los estudiantes se acercaron con algo de incomodidad. Habían aceptado la llegada de este nuevo senséi casi sin opciones, pero lo cierto es que a Marie le caía bastante bien el hombre. Era como una especie de fusión de Johnny y Daniel: La agresividad de uno con la técnica del otro.
Cuando se acercaron, Marie tropezó con el hombro de Sam sin querer y las dos se quedaron mirando a la otra mutuamente. Al final ella rechinó los dientes y se apartó de su amiga poniendo a Eli entre medias de las dos, a lo que él las miró sin comprender y tratando de calmarse.
—¿Dónde está mi padre y Johnny?
—No aquí. Hoy entrenáis conmigo—espetó el hombre—. Kiotsuke. Atención. ¡Kei!
Los chicos se pusieron en formación y se prepararon para una sesión de entrenamiento brutal.
—Saludo... Cobra Kai gana terreno. Tenemos que prepararnos.