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JOHNNY LA ESTABA AYUDANDO DE FORMA INCONDICIONAL A PREPARARSE PARA LA SEGUNDA RONDA, quizás porque una parte de él necesitaba la victoria de su joven Lake tanto como esta lo necesitaba

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JOHNNY LA ESTABA AYUDANDO DE FORMA INCONDICIONAL A PREPARARSE PARA LA SEGUNDA RONDA, quizás porque una parte de él necesitaba la victoria de su joven Lake tanto como esta lo necesitaba. Practicaron una hora entera las patadas de Marie y luego se pasaron al saco de boxeo, para que la latina perfeccionara el punto clave donde dar a su rival.

—Eso es Lake. Dale duro y no bajes la guardia—le animó el rubio con una sonrisa satisfecha. Marianne continuó arrasando con sus puñetazos y cuando dio un grito final se aseguró de impactar tan fuerte un golpe que Johnny se tambaleara al estar sujetando el saco por el otro lado—. Joder, niña. No sé que has desayunado, pero funciona de cojones.

La morena se secó el sudor de la frente y asintió.

—Gracias.

Johnny torció el gesto.

—¿Problemas en el paraíso?—inquirió el hombre.

Marie dio otro golpe.

—Demasiados. Puede que haya vuelto al infierno—gruñó con salvajismo dando un nuevo golpe.

—Bien. Usa esa ira contra Sam y Tory. Te hará falta.

Marie asintió tomando aire. Ella jadeaba, sintiendo el calor subiéndole por el cuello y el latido retumbando en sus sienes. Cada golpe que daba contra el saco no era solo un golpe a su rival imaginaria, sino a todas las veces que la habían subestimado, a cada derrota que había tenido que tragarse en silencio por el bien de los demás.

Sobre todo pensaba en el All Valley. De como había tenido que retirarse y no luchar la final contra Tory para cederle el puesto a Sam por la diferencia de puntos... No iba a ocurrir eso jamás.

—Senséi... Es decir... Johnny—lo llamó ella.

—¿Sí?

Al otro lado, Johnny sujetaba el saco con fuerza, observándola como quien mira a un hijo al que ha visto crecer a base de caídas y levantadas. No había otro en el dojo que la conociera mejor que él, que supiera exactamente cuánto había costado cada centímetro de su progreso. Daniel también la había ayudado muchísimo, y eso ella jamás lo olvidaría (e incluso reconocía que durante un tiempo solo quería saber del método Larusso), pero había sido Johnny quien la había introducido en todo ese mundillo del karate junto a Miguel.

—Hoy no voy a ser la segundona —le prometió la chica con una calma que ardía más que cualquier grito en su interior—. Hoy las cosas van a tratar sobre mí.

Johnny no respondió al instante, pero sus ojos (esos que siempre se escondían tras bromas y sarcasmo) brillaron con un destello que ella no olvidaría. Él asintió, apenas un movimiento de cabeza, como si entendiera que en ese momento no se trataba solo de un torneo, sino de todo lo que habían sobrevivido juntos.

—Pues si quieres ganar, patea más fuerte.

Marie obedeció a su senséi.

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𝗥𝗘𝗔𝗗𝗬 𝗙𝗢𝗥 𝗜𝗧──𝐄𝐥𝐢 𝐌𝐨𝐬𝐤𝐨𝐰𝐢𝐭𝐳 ✧.*Donde viven las historias. Descúbrelo ahora