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MARIE TUVO QUE RESPIRAR HONDO AL OÍR EL BULLICIO DE APLAUSOS Y GRITOS DEL PÚBLICO. Salió al escenario junto a los demás Colmillos de Águila y notó el momento exacto en el que las luces de colores le cegaron la visión.
—Estoy nerviosa—le dijo Marie a Miguel en confianza.
—Eh. Podemos hacerlo—le animó su amigo—. Somos un equipo.
Esa simple afirmación bastó para hacer sentir mejor a la latina, y luego se fijó en la gente entre el público y sonrió. Vio a Moon, a Carmen y la abuela de Miguel saludándola desde lejos y finalmente a Amanda animándola y aplaudiendo con efusividad junto al hermano pequeño de Sam, Anthony.
La chica saludó a la mujer con una mano y deslizó la vista hacia los chicos de Miyagi-Do. Se fijó en Daniel, en Sam, en Demetri... Pero al final no pudo apartar la vista de Eli en el momento en el que lo vio. El chico pareció notar su mirada sobre él porque se giró a observarla mientras la gente seguía aplaudiendo y ella sintió un vuelco al corazón.
Se sonrieron mutuamente y luego Marie posó su mirada en el otro lado, donde estaba Cobra Kai en su máximo esplendor. Terry le echó un vistazo simple, pero fue Kresse el que le sostuvo la mirada un buen rato, hasta que ella sintió un escalofrío y le enseñó el dedo de en medio disimuladamente fingiendo que se rascaba la ceja izquierda.
—Al final del campeonato solo uno de estos dojos será coronado como campeón absoluto—proclamó el presentador con el micrófono cerca de su boca—. ¡Bienvenidos a la edición 51 del campeonato de karate de All Valley para menores de 18 años! Empieza el karate.
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La primera clasificación de puntos se hizo gracias a la competencia de habilidades. En Miyagi-Do había más chicos especializados en alguna destreza, pero Marie era la única que podía presentarse a la sección de armas de parte de Colmillo de Águila.
Vio a Demetri salir a hacer una exhibición de kamas y no tuvo pudor alguno en aplaudir a su amigo cuando este terminó. Luego de Miyagi-Do pasaron otros muchos dojos con sus respectivos alumnos y Marie, con su bastón firme en las manos, observaba con atención cómo los participantes demostraban sus técnicas.
A medida que cada dojo pasaba al frente para ejecutar sus exhibiciones, ella podía ver la precisión, la velocidad y el control con los que se movían los demás. Algunos manejaban armas como nunchakus o espadas como Tory, aunque otros hacían complejas formas de combate cuerpo a cuerpo en solitario como Chris.
Al calentar con su bastón, ella notaba cómo su corazón latía más rápido pero también como una chispa de determinación se adueñaba de su cuerpo. Cada giro y golpe con el bastón lo hacía con mayor concentración, intentando calmar la ansiedad que se apoderaba de su mente. Los pensamientos de duda pasaban por su cabeza, pero respiraba profundo, enfocándose en su técnica. Sabía que lo único que podía controlar era su propio cerebro.