Capítulo 8:
El amanecer en Mónaco pintaba el cielo con tonos dorados, reflejando la promesa de un nuevo día. Natasha se despertó con un sentimiento de inquietud, aún resonando en su mente las palabras de Charles del día anterior. La confesión había dejado su corazón latiendo más rápido, pero también le había sembrado dudas. No podía ignorar la presencia de Franco, quien parecía haber entrado en escena en el momento más inesperado.
Después de un desayuno ligero, Natasha decidió dar un paseo por el puerto para aclarar su mente. Mientras caminaba, se encontró con Franco, quien parecía estar esperando por ella.
-Buenos días, Natasha. ¿Te apetece un café? -ofreció con una sonrisa que no lograba ocultar su preocupación.
-Claro, Franco. Me vendría bien -respondió, siguiéndolo hasta un café cercano.
Sentados en una mesa al aire libre, Franco la observó detenidamente antes de hablar.
-Natasha, hay algo que quiero aclarar. Sé que ayer llegué en un mal momento, y no quiero que pienses que estoy tratando de interferir entre tú y Charles.
Natasha lo miró, sorprendida por su franqueza.
-No te preocupes, Franco. Fue... inesperado, pero sé que no lo hiciste con mala intención.
Franco asintió, pero su expresión seguía siendo seria.
-Aún así, creo que es importante que sepas algo. Charles y yo hemos tenido nuestras diferencias, no solo en la pista, sino fuera de ella. No es algo personal contigo, pero me preocupa cómo podría afectar todo esto a ti.
Natasha frunció el ceño, intrigada.
-¿Qué tipo de diferencias?
Franco dudó por un momento antes de responder.
-Hay cosas que no siempre salen a la luz en el mundo de la Fórmula 1. Ambiciones, alianzas, rivalidades... Charles y yo hemos tenido desacuerdos sobre cómo manejamos ciertas situaciones. Solo quiero que tengas cuidado.
Natasha sintió una punzada de inquietud. Había sentido la tensión entre ellos, pero no había imaginado que fuera tan profunda.
-Gracias por decirme esto, Franco. Pero necesito tiempo para procesarlo.
Franco asintió, entendiendo.
-Claro, Natasha. Solo quería que lo supieras. Siempre estoy aquí si necesitas hablar.
Después del café, Natasha regresó al hotel, sintiéndose más confusa que nunca. Decidió buscar a Max para hablar con él, pero no lo encontró en su habitación. En su lugar, encontró un mensaje en su teléfono:
Max: "Tuve que salir temprano. Hablamos luego. Cuídate."
Intrigada por la ausencia de su hermano, Natasha decidió salir a caminar por la ciudad nuevamente. Mientras lo hacía, sin darse cuenta, sus pasos la llevaron al mirador donde Charles la había llevado la noche anterior.
Para su sorpresa, lo encontró allí, mirando pensativo el horizonte.
-Charles... no esperaba verte aquí -dijo, acercándose a él.
Charles se giró, su expresión iluminándose al verla.
-Natasha. Estaba pensando en ti.
Natasha se sentó a su lado, dejando que el silencio se instalara entre ellos por un momento antes de hablar.
-Charles, necesitamos hablar. Franco me dijo algunas cosas esta mañana que me dejaron preocupada.
Charles suspiró, sabiendo que esta conversación era inevitable.
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CORAZONES EN LA PISTA
أدب المراهقينEn el apasionante mundo de la Fórmula 1, donde cada segundo cuenta y la velocidad lo es todo, Natasha Verstappen regresa tras años de ausencia para reencontrarse con su hermano, Max Verstappen. Pero su regreso al paddock no es solo por nostalgia; Na...
