Capítulo 22:
El paddock seguía su rutina diaria, pero para Natasha, cada momento parecía más pesado que el anterior. Los coches rugían mientras los mecánicos trabajaban, pero su mente no podía dejar de pensar en lo ocurrido con Ethan. El desconcierto, la inquietud, y esa extraña sensación de que algo malo se avecinaba la mantenían al margen de todo lo que sucedía alrededor. Mientras se acercaba a la zona de descanso, el ambiente a su alrededor parecía cada vez más denso.
De repente, el bullicio aumentó, y una figura familiar apareció en el paddock. Era Jos, el padre de los hermanos Verstappen, quien había decidido visitar el equipo McLaren. Con su presencia, la atmósfera cambió; todos sabían que su llegada no pasaría desapercibida. Sin embargo, para Natasha, lo que ocurrió a continuación fue aún más desconcertante.
Ethan, quien parecía haberse integrado rápidamente con los demás miembros del equipo, se acercó a Jos con una actitud sorprendentemente amigable. La manera en que se saludaron y se abrazaron, como si se conocieran de toda la vida, llamó la atención de los demás. Natasha observaba desde una esquina, notando cómo la conversación entre ellos fluía con naturalidad, como si fuera algo habitual.
El encuentro entre ambos parecía tan genuino, que la incomodidad que sentía Natasha aumentó aún más. No era solo la presencia de Ethan lo que la inquietaba; era la conexión tan rápida y fácil que parecía tener con todos. ¿Cómo era posible que se llevara tan bien con alguien tan importante como Jos?
Mientras observaba la escena, Natasha se sentó en una de las sillas cercanas, intentando ignorar la sensación de malestar que la invadía. En ese momento, dos personas se acercaron a ella: Jos y Ethan.
-¿Cómo estás, Natasha? -preguntó Jos con una sonrisa cálida, rompiendo la tensión que se había acumulado en el aire.
Natasha, un poco sorprendida por su cercanía, forzó una sonrisa. No entendía por qué Ethan y Jos parecían tan cómodos entre ellos, pero se obligó a mantener la compostura.
-Bien, gracias -respondió, aunque su tono sonaba distante, casi como si intentara evitar que la conversación se centrara en ella.
Ethan, que había estado observando su reacción, se acercó un poco más. Su sonrisa, aunque amable, tenía algo que la hacía sentir incómoda.
-¿Seguro que todo está bien? -preguntó, su voz suave, pero con un toque de algo más que Natasha no pudo identificar.
Antes de que Natasha pudiera responder, Max apareció por el pasillo. Su expresión era seria, pero al ver a su hermana, el aire pareció despejarse por completo. La tensión que había comenzado a formarse entre ella, Jos y Ethan desapareció momentáneamente.
-¿Qué está pasando aquí? -preguntó Max, su tono de voz firme, claramente desconcertado por ver a su hermana tan rodeada.
Ethan levantó una ceja, con una ligera sonrisa. Parecía divertido por la actitud protectora de Max.
-Nada, solo conversábamos un poco, ¿verdad, Natasha? -respondió Ethan, mirando a la joven, pero sin perder la oportunidad de lanzar una mirada rápida hacia Max.
Jos, por su parte, observó la interacción con una ligera sonrisa, pero había algo en su postura que indicaba que la situación no le era completamente ajena.
-Max, ¿te preocupas demasiado por tu hermana? -bromeó Jos, con tono amistoso, como si fuera una simple charla entre amigos. Sin embargo, Natasha no podía evitar notar la ligera tensión en sus palabras.
Max se acercó a Natasha con paso firme y se interpuso entre ella y Ethan, mirando a ambos con una mezcla de desconfianza y protección.
-No me gusta cómo se está comportando este tipo -dijo Max, con voz baja pero firme, dirigiéndose a Natasha. Sus ojos brillaban con una preocupación que solo él entendía completamente.
Ethan, viendo que la atmósfera se volvía un poco más pesada, se apartó ligeramente. Su sonrisa se desvaneció por un momento, pero no pareció afectarle.
-Solo estaba saludando a Natasha -dijo Ethan, encogiéndose de hombros, como si nada fuera importante.
Jos, al ver la tensión creciente, intervino para calmar los ánimos.
-Vamos, chicos, no hay necesidad de crear un ambiente tenso. Todos somos parte del mismo equipo -dijo con tono conciliador, mirando a Max y luego a Natasha, como si intentara suavizar la situación.
Pero Natasha no podía dejar de sentir que algo no estaba bien. La actitud de Ethan, su familiaridad con Jos, y la forma en que parecía disfrutar de la incomodidad de Max la hacían sentirse vulnerable. No sabía si solo estaba sobrepensando las cosas, pero algo en el aire no le gustaba.
Max, al ver la actitud distante de su hermana, se inclinó hacia ella.
-¿Todo bien? -preguntó en voz baja, solo para ella.
Natasha asintió, aunque su mente seguía atrapada en esa sensación de alerta. Sabía que Max no quería causar una escena, pero su instinto le decía que no debía ignorar lo que estaba ocurriendo.
-Sí, solo... tengo un mal presentimiento -murmuró Natasha, mirando a Ethan y a Jos, quienes ahora se alejaban.
Max la miró fijamente, sabiendo que su hermana no hablaba por hablar. Si algo no le gustaba, era mejor prestar atención.
-Voy a mantener un ojo en él -dijo Max, mirando a Ethan con desconfianza antes de volverse hacia Natasha.
Jos, viendo que la situación había comenzado a enfriarse, dio un paso atrás.
-Bueno, si necesitan algo, ya saben dónde encontrarme -comentó, antes de alejarse hacia el grupo de pilotos.
La tensión seguía en el aire, pero Natasha no podía deshacerse de la sensación de que algo estaba a punto de estallar. Ethan seguía allí, en el fondo, pero esta vez no podía quitarse la sensación de que algo muy oscuro y peligroso se estaba desarrollando a su alrededor.
El día había comenzado con esperanza, pero a medida que la jornada avanzaba, el futuro se volvía más incierto.
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CORAZONES EN LA PISTA
Teen FictionEn el apasionante mundo de la Fórmula 1, donde cada segundo cuenta y la velocidad lo es todo, Natasha Verstappen regresa tras años de ausencia para reencontrarse con su hermano, Max Verstappen. Pero su regreso al paddock no es solo por nostalgia; Na...
