Capítulo 9:
El sol brillaba intensamente sobre Mónaco cuando Natasha y Charles salieron del hotel juntos al día siguiente. Aunque intentaban mantener un perfil bajo, no podían evitar las miradas curiosas de los transeúntes y el zumbido constante de los paparazzi en la distancia.
Max, siempre atento a su entorno, notó de inmediato la presencia de los fotógrafos y la proximidad entre su hermana y Charles. La preocupación se apoderó de él mientras los seguía desde una distancia prudente, observando cómo la prensa comenzaba a capturar cada movimiento.
Durante el desayuno en un elegante café frente al puerto, Natasha notó la tensión en su hermano cuando se les unió.
-Max, ¿todo bien? -preguntó, tratando de aliviar el ambiente.
Max la miró con una mezcla de preocupación y seriedad.
-Natasha, ¿puedo hablar contigo un momento? A solas -dijo, lanzando una mirada breve a Charles.
Natasha asintió, aunque un poco a regañadientes. Siguió a Max hasta un rincón más apartado del café.
-¿Qué pasa, Max? -preguntó, notando la seriedad en su tono.
Max se cruzó de brazos, su postura protectora evidente.
-Natasha, sé que Charles es un buen tipo, pero no puedo evitar preocuparme. Estás entrando en un mundo complicado, con mucha presión y atención. No quiero que termines herida, ni por la prensa ni por... cualquier otra cosa.
Natasha suspiró, apreciando la preocupación de su hermano pero también sintiendo la necesidad de afirmar su independencia.
-Max, entiendo tu preocupación, pero soy adulta. Sé en lo que me estoy metiendo, y confío en Charles. Necesito que confíes en mí también.
Max asintió lentamente, aunque todavía parecía conflictuado.
-Lo intento, Natasha. Solo quiero asegurarme de que estás bien. No quiero que esto te sobrepase.
Volvieron a la mesa, pero la atmósfera seguía siendo tensa. Charles, notando la dinámica, trató de romper el hielo.
-Max, sé que esto es mucho para procesar, pero quiero que sepas que mis intenciones con Natasha son serias. No estoy jugando con ella.
Max lo miró, evaluando sus palabras.
-Espero que así sea, Charles. Porque si algo sale mal, estaré aquí para ella.
Mientras tanto, en otro rincón del café, Franco había llegado, observando la escena con una mezcla de interés y celos. Había escuchado rumores sobre Charles y Natasha, pero verlos juntos confirmaba sus sospechas. La incomodidad lo invadió mientras se acercaba.
-¡Natasha, Charles! -dijo con una sonrisa que apenas disimulaba su inquietud-. Vaya, parece que las cosas se están volviendo bastante interesantes por aquí.
Natasha notó el tono de Franco, pero decidió mantener la calma.
-Franco, buenos días. ¿Qué tal todo?
-Oh, ya sabes, lo de siempre. Solo que ahora parece que hay una nueva pareja en el paddock -respondió, su mirada fija en Charles.
El ambiente se tensó aún más con la llegada de más paparazzi, quienes no perdieron la oportunidad de capturar la interacción entre los cuatro. Los flashes eran constantes, y Natasha sintió cómo la presión aumentaba.
Después de un rato, decidieron dejar el café y caminar hacia el puerto para escapar de la atención. Sin embargo, el daño ya estaba hecho. Las fotos y los titulares sobre la "nueva pareja" en el mundo de la Fórmula 1 comenzaron a circular rápidamente.
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CORAZONES EN LA PISTA
Teen FictionEn el apasionante mundo de la Fórmula 1, donde cada segundo cuenta y la velocidad lo es todo, Natasha Verstappen regresa tras años de ausencia para reencontrarse con su hermano, Max Verstappen. Pero su regreso al paddock no es solo por nostalgia; Na...
