desatando complicaciones

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Capítulo 81:

Al día siguiente, el sol brillaba por la ventana, pero Natasha notó algo extraño en la actitud de Charles. Mientras él se preparaba para salir, su comportamiento parecía más distante de lo habitual. En el desayuno, ella observó cómo él evitaba su mirada y respondía con monosílabos.

—¿Todo bien, Charles? —le preguntó, levantando una ceja, notando que algo no estaba en su lugar.

Charles, que ya se había puesto su chaqueta, intentó sonreír de forma natural.

—Sí, todo tranquilo. Solo tengo un par de cosas que hacer hoy —respondió, sin dar más detalles.

Natasha, aunque en un principio lo dejó pasar, no pudo evitar sentir una ligera incomodidad. Sabía que algo no estaba bien, pero decidió no presionarlo. Ya estaba acostumbrada a que él se metiera en su mundo cuando tenía que ocuparse de algo importante. Sin embargo, algo en su tono la hizo dudar.

—¿Estás seguro? —insistió ella, mirando de cerca. —Te noto raro.

Charles, sintiendo la presión de la situación, le dio un rápido beso en la frente.

—Todo está bien, de verdad. Solo es trabajo, nada importante. Te veré más tarde —dijo, antes de salir apresuradamente.

Natasha lo vio salir de la casa y suspiró. Intentó relajarse, enfocándose en la visita de su hermano Max y su hija Katherine, quienes llegarían en unas horas. A pesar de sus dudas, quería disfrutar del día con ellos y no dejar que los pensamientos sobre Charles nublaran su ánimo. Decidió distraerse organizando la casa y preparándose para la llegada de Max.

Mientras tanto, Charles se encontraba en un café apartado, esperando a Alessandra. La tensión era palpable en el aire. Tan pronto como ella llegó, se acercó a él con una mirada cargada de emociones. Charles, aunque visiblemente incómodo, la miró.

—Esto no es bueno, Alessandra —dijo en un susurro, mirando alrededor para asegurarse de que nadie los estuviera observando. —No debí haber venido.

Ella se sentó frente a él, tomándole la mano con fuerza.

—Charles, te necesito —dijo, su voz temblando de emoción—. Te extraño tanto. En serio, te amo. No puedo soportar verte tan feliz con Natasha. Yo quiero estar contigo, hacer las cosas bien, olvidarme de todo esto... Deja a Natasha, déjame ser la mujer que está a tu lado.

Charles retrocedió un poco, visiblemente perturbado por sus palabras. Se sintió atrapado, sin saber cómo responderle.

—Alessandra, no... No puedes pedirme eso. Tengo una familia. Estoy feliz con Natasha, y no voy a dejarla  la amo es mi mujer—respondió con firmeza

Ella no parecía entender, y sus ojos se llenaron de lágrimas.

Antes de que pudiera decir algo más, Alessandra se acercó y, con una rapidez que lo tomó por sorpresa, lo besó. Charles, atónito, intentó apartarse, pero ella no lo dejó ir. En medio de ese momento, sin que Charles se diera cuenta, un paparazzi estaba a poca distancia, tomando fotos discretamente desde un rincón del café.

Cuando finalmente se apartaron, Charles, furioso y disgustado, se levantó bruscamente de la mesa.

—¡Esto es suficiente, Alessandra! —exclamó, el enojo reflejándose en su rostro—. Nunca más me busques. No quiero saber nada de ti, ni de esto. ¡Ya basta!

Con esas palabras, salió del café, sin mirar atrás. La rabia y la frustración lo consumían, pero no se dio cuenta de que las fotos del paparazzi ya estaban circulando rápidamente, lo que podría traer consecuencias mucho más grandes de las que imaginaba.

De regreso a casa, Natasha se encontraba con Max y Katherine, disfrutando de la compañía familiar. No sabía nada de lo sucedido entre Charles y Alessandra, pero sentía que algo en el aire había cambiado. Mientras tanto, Charles volvía a casa, con el peso de la conversación con Alessandra y las fotos del paparazzi que lo seguirían, sin saber aún que todo esto empezaría a desatar una serie de complicaciones que pondrían a prueba su vida familiar.

CORAZONES EN LA PISTA Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora