casa del tio max

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Capítulo 79:

El rugir de los motores llenaba el circuito cuando Charles y Max pasaron a toda velocidad por la recta principal. Natasha, con Katherine a su lado y Franco acompañándola, no podía evitar sentirse profundamente orgullosa de ambos.

Mientras esperaban a que los autos volvieran a su punto, Franco y Natasha continuaron conversando sobre las vueltas que había dado la vida y cómo, a pesar de los desafíos, todos habían encontrado su lugar.

-No sé si alguna vez te lo dije, Nat, pero siempre admiré tu fortaleza -comentó Franco, mirando cómo ella se inclinaba para hablar con Katherine-. Pocas personas habrían pasado por todo lo que tú has pasado y logrado encontrar tanta felicidad.

Natasha le dedicó una sonrisa cálida, agradecida por sus palabras.

-A veces pienso que la vida nos pone pruebas para empujarnos a encontrar algo mejor -respondió ella-. No siempre es fácil, pero hoy siento que estoy exactamente donde debo estar. Con Charles, con Max, con mis hijos... y rodeada de amigos como tú.

Franco asintió, reconociendo el peso de sus palabras. Había visto el esfuerzo de Natasha por formar una familia amorosa y sabia que era una de las personas más fuertes que conocía.

Poco después, Max y Charles regresaron al área de pits. Katherine corrió hacia ellos emocionada, y Charles, con una gran sonrisa, la levantó en brazos. Natasha se acercó lentamente, llevando una mano sobre su vientre y con una expresión de amor y orgullo. Max, aún con el casco en la mano, les dirigió una mirada cómplice, mientras le daba un golpecito en el hombro a Charles.

-Tuvimos buena sesión hoy, hermano -dijo Max, lanzándole una sonrisa de complicidad a Charles-. Pero ¿sabías que tienes la mejor hinchada aquí?

Charles se acercó a Natasha y, tomando su mano, le dio un suave beso en la frente.

-Eso lo sé cada vez que los veo a ustedes aquí -le dijo, mirándola con ternura-. Son mi motivo, mi fuerza.

Natasha le devolvió la sonrisa, sintiendo cómo el amor y el apoyo de su familia llenaban su corazón. Max, sin dejar pasar el momento, se acercó a Katherine y la levantó, haciéndola reír mientras ella lo abrazaba con fuerza.

Franco, observando la escena, se sintió lleno de gratitud por ser parte de esa familia extendida, sabiendo que siempre tendría un lugar con ellos. Y mientras los motores se apagaban y el ruido de la pista se desvanecía, el eco de la risa y el amor que compartían resonaba como el verdadero triunfo del día.

Mientras la familia salía del circuito y se dirigía hacia el estacionamiento, Katherine, aún emocionada, comenzó a tirar de la mano de su madre.

-Mami, ¿puedo ir a quedarme con el tío Max esta noche? ¡Quiero jugar y ver películas con él! -pidió, con una sonrisa radiante.

Natasha y Charles se miraron, y ambos sonrieron ante la idea. Max, que escuchó la petición de su sobrina, no tardó en aceptar.

-¡Claro que sí, campeona! Esta noche veremos todas las películas que quieras -dijo Max, guiñándole un ojo.

Natasha rió y comenzó a prepararle una pequeña mochila con algunas cosas esenciales de Katherine.

-Está bien, cariño. Pero te portas bien y le haces caso al tío Max, ¿vale? -le dijo mientras le acomodaba sus cosas.

Katherine asintió con entusiasmo y le dio un fuerte abrazo a su mamá antes de tomar la mano de Max, lista para pasar una noche divertida con su tío.

-Te prometo que la cuidaré bien, Nat -aseguró Max, dándole un apretón amistoso en el hombro a su hermana.

-Lo sé, Max. Se la pasa genial contigo -respondió Natasha con una sonrisa agradecida.

Después de despedirse de su hija y de Max, Natasha y Charles subieron a su auto y emprendieron el camino a casa. Charles, con una sonrisa pícara, tomó la mano de Natasha.

-Así que... ¿solos en casa? -bromeó-. No sé si recordamos cómo se hace eso.

Natasha rió, entretenida por su tono.

-Sí, parece que hace siglos que no tenemos la casa solo para nosotros.

Charles le dedicó una mirada amorosa mientras seguía conduciendo.

-Bueno, hoy recuperamos un poco de tiempo juntos. Te mereces descansar y relajarte, Nat.

Al llegar a casa, Charles la ayudó a entrar, y ambos se acomodaron en el sofá, disfrutando de un momento de calma y tranquilidad. Natasha suspiró, sintiéndose agradecida por tener a Charles a su lado, y sin Katherine en casa por una noche, ambos se dieron el lujo de disfrutar de una noche tranquila, reconectando y compartiendo su amor en un ambiente de paz y felicidad.

CORAZONES EN LA PISTA Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora