Capítulo 80:
Estaban en el sofá, con la luz tenue del televisor iluminando la sala mientras veían una película. Natasha recostada sobre el pecho de Charles, disfrutaba del suave roce de sus dedos acariciando su brazo. El ambiente era tranquilo, y por un momento, ambos olvidaron las preocupaciones del mundo exterior, simplemente disfrutando de estar juntos.
La paz de la noche se rompió cuando el teléfono de Charles vibró en la mesa de café. Natasha levantó la vista, pero Charles ya estaba alcanzando el dispositivo. Era un número desconocido, algo que no pasaba desapercibido para él.
-¿Quién será a esta hora? -murmuró Charles, levantando el teléfono sin pensarlo mucho.
Natasha, encogiéndose de hombros, volvió a concentrarse en la película, sin imaginar que la llamada traía consigo algo que podría poner en duda la calma que habían encontrado juntos. Charles contestó, intentando mantener su tono tranquilo.
-Hola, Charles, soy yo, Alessandra. Necesito verte, por favor... es urgente -la voz de Alessandra al otro lado de la línea estaba visiblemente alterada, y Charles notó la tensión en su tono.
Por un momento, un nudo se formó en su estómago. Recordaba perfectamente lo que había pasado entre ellos. Lo que había sido, lo que había perdido, y cómo había afectado su relación con Natasha en su momento. Y a pesar de que su vida ahora era distinta, con Natasha y el bebé en camino, una parte de él aún se sentía atrapada por el pasado.
-Alessandra, ¿estás bien? -respondió, tratando de sonar calmado, aunque en su interior sentía una creciente incomodidad-. ¿Por qué tan urgente?
Ella vaciló un segundo, y Charles pudo percibir la angustia en su voz.
-Es solo que... no puedo hablar mucho por teléfono, Charles. Necesito verte, es importante. Por favor... no sé a quién más recurrir -dijo, con un tono suplicante.
Charles miró a Natasha, que estaba recostada a su lado, ajena a la conversación que se estaba desarrollando en silencio. Había algo en la voz de Alessandra que lo hizo dudar. Sin embargo, no quería preocupar a Natasha, sobre todo con el embarazo y el estrés que podía causar.
-Está bien, Alessandra, pero te aviso que no podemos demorar mucho. Hablamos mañana -dijo con firmeza, sin dar detalles sobre el encuentro.
Al colgar, Charles dejó escapar un suspiro de preocupación. No sabía qué hacer exactamente, pero se sentía mal por tener que ocultárselo a Natasha. No quería que ella se sintiera inquieta o insegura, especialmente en un momento tan delicado.
Natasha lo miró con curiosidad, al notar la expresión en el rostro de su esposo.
-¿Quién era? -preguntó, sin dejar de observarlo.
Charles intentó disimular lo más posible, sonriendo con una calma que no sentía.
-Un miembro del equipo de la Fórmula 1 -respondió rápidamente-. Solo algunas cosas de trabajo. Nada importante.
Natasha asintió, sin sospechar nada, y se acurrucó un poco más cerca de él. Estaba tranquila, disfrutando de la paz de la noche. Charles, sin embargo, seguía con la mente en la conversación con Alessandra, sintiendo el peso de la mentira que había decidido decir. Se sintió culpable, pero también sabía que no podía hacerle daño a Natasha, especialmente con su embarazo y la felicidad que compartían.
La noche siguió su curso, con la pareja viendo películas y charlando sobre cosas cotidianas, pero en el fondo, Charles no podía dejar de pensar en lo que Alessandra había pedido. Lo que él había ocultado de Natasha, y cómo todo esto podría complicar las cosas.
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CORAZONES EN LA PISTA
Roman pour AdolescentsEn el apasionante mundo de la Fórmula 1, donde cada segundo cuenta y la velocidad lo es todo, Natasha Verstappen regresa tras años de ausencia para reencontrarse con su hermano, Max Verstappen. Pero su regreso al paddock no es solo por nostalgia; Na...
