Capítulo 39:
Charles observaba a Max, su furia palpable, mientras revisaban las cámaras de seguridad y se organizaban para encontrar a Natasha. No podía entender por qué Max reaccionaba con tanta intensidad, más allá de la preocupación normal por su hermana. La rabia en sus ojos era algo que Charles no había visto antes, y algo en su interior le decía que había algo más detrás de todo esto.
-Max, ¿qué está pasando? -preguntó Charles, acercándose a él con cautela, preocupado por el comportamiento de su amigo. No sabía por qué Max estaba tan alterado, pero algo le decía que había más en juego de lo que Max había contado.
Max lo miró de manera intensa, la presión acumulada en su pecho apretando cada vez más. Después de unos segundos, se dio cuenta de que no podía seguir ocultando lo que había sucedido, que Charles, al igual que todos los demás, merecía saber la verdad.
-Es Ethan... el tipo que se la llevó, el que está detrás de todo esto. No es solo un acosador cualquiera. Natasha... -Max tragó saliva, su voz quebrada al recordar lo que había pasado en el pasado. Su rabia creció aún más-, Ethan la abusó hace años. -La confesión salió con fuerza, como si al decirlo finalmente pudiera liberar algo de esa carga, aunque eso solo lo hizo sentir más impotente.
Charles lo miró con ojos abiertos, la sorpresa y la tristeza invadiendo su rostro. No podía creer lo que estaba escuchando. Natasha, la chica por la que sentía un amor profundo, había pasado por algo tan horrible. Recordó cada momento que había pasado con ella, las veces que se habían reído juntos, sus conversaciones, su apoyo... y ahora, todo eso parecía sombrío, empañado por un dolor que Charles no había imaginado.
-Max... yo no sabía. No sabía que había pasado algo así -dijo Charles, su voz cargada de dolor y culpabilidad. Se sentó a su lado, sus ojos llenos de preocupación-. Te lo prometo, vamos a encontrarla. Nadie va a dejar que ese idiota le haga daño otra vez.
Max apretó los puños, la furia dentro de él siendo una fuerza indomable.
-No sé cómo lo hizo, Charles. Pero no voy a dejar que Ethan se salga con la suya. Lo buscaré hasta el final del mundo. No le voy a permitir que vuelva a hacerle daño a Natasha, mi hermana. -Max respiró profundamente, pero su expresión seguía siendo una mezcla de dolor, rabia y desesperación.
Charles asintió, poniendo una mano sobre el hombro de Max, compartiendo su dolor.
-Y yo estaré a tu lado. Si él le hizo eso a Natasha, le voy a hacer pagar por todo. No importa lo que tengamos que hacer, no lo vamos a dejar escapar. Natasha no está sola, ni tú tampoco. Estoy contigo, Max. Lo haré por ella, por los dos.
Las palabras de Charles calmaron un poco a Max, aunque la tensión seguía allí. El dolor de saber lo que Natasha había sufrido en el pasado, el miedo de que pudiera volver a ser víctima de ese monstruo, los motivaba más que nunca. No podían dejar que Ethan se saliera con la suya. Y aunque el camino por delante sería oscuro y lleno de obstáculos, ambos sabían que tenían que hacer todo lo posible para salvarla, para evitar que el pasado se repitiera.
-Vamos a encontrarla, Charles. Lo prometo. -Max miró a su amigo con determinación, con una furia controlada. La cuenta atrás había comenzado.
-yo la amo max, aunque no lo creas y voy a luchar por encontrarla y regresar a tu lado y a mi lado.
El día siguiente amaneció gris y tenso en el paddock. La búsqueda de Natasha parecía no avanzar, y el vacío en el aire era palpable. Todos estaban desesperados, incluso los miembros del equipo Red Bull, los cuales normalmente estaban enfocados en las carreras, ahora tenían la mente completamente ocupada con la desaparición de Natasha.
Max, Charles, Franco, Carlos, Checo y Lando no se detenían. Nadie podía darles una pista, nada parecía llevarlos hacia Natasha, y el pánico se intensificaba con cada minuto que pasaba. La ausencia de su hermana pesaba sobre Max como una carga insoportable, y Charles, aunque intentaba mantener la calma, sentía cómo la angustia lo ahogaba por dentro. Los dos compartían un único propósito: encontrar a Natasha y asegurarse de que Ethan no pudiera hacerle daño otra vez.
"Nada de lo que hemos hecho ha servido," pensaba Max mientras caminaba por el paddock. Sabía que el tiempo era crucial, pero parecía que todo el mundo había perdido la esperanza.
En un esfuerzo por encontrar respuestas, Max convocó a más pilotos, con la esperanza de que alguien pudiera ver algo que ellos no habían notado. Lewis Hamilton, Sebastian Vettel, y Daniel Ricciardo se unieron a la búsqueda. Sabían que, a pesar de la competencia en la pista, en momentos como este, todos debían estar unidos. Ninguno de ellos podía quedarse de brazos cruzados mientras Natasha seguía desaparecida.
-Max, lo siento mucho... -dijo Lewis, con una expresión seria. Su rostro reflejaba la preocupación por Natasha. -Hemos revisado cada rincón del circuito, pero no hay rastro. ¿Estás seguro de que el chico llamado Ethan es el culpable?
Max asintió, mirando a Lewis con intensidad. Sabía que no podía dejarse llevar por las emociones y tenía que mantenerse enfocado, pero ver a los demás tan preocupados también lo afectaba.
-Es él. Estoy seguro de que es él, Lewis. No va a salir impune. -La furia volvía a tomar control de Max, pero también se sentía impotente. ¿Qué más podía hacer?
Sebastian, que había permanecido en silencio hasta entonces, finalmente habló, su tono grave.
-Sabemos que la situación es difícil, Max. Pero todos estamos contigo. No puedes hacerlo solo. -Sebastian miró a Charles, quien estaba de pie cerca de Max, también con la mirada fija en el horizonte. -Todos queremos a Natasha a salvo. Vamos a encontrarla.
Franco, Checo, y Carlos no se quedaban atrás. Cada uno tenía sus propios contactos y redes dentro de la Fórmula 1, por lo que se habían dividido para preguntar por todo el paddock. El ambiente era de tensión, con pilotos, mecánicos y personal de seguridad trabajando sin descanso, pero nada parecía surgir. La incertidumbre seguía creciendo.
Lando, que había estado ayudando a coordinar la búsqueda, fue el primero en notar algo extraño. En un pasillo alejado, vio a dos personas de pie junto a una puerta trasera del paddock. Con una ligera sospecha, se acercó con cautela y, sin ser visto, observó lo que estaban haciendo.
-Espera... -dijo Lando para sí mismo, mirando de cerca. ¿Es eso... una foto de Natasha?
Lando se acercó sigilosamente, y en cuanto vio que las dos personas estaban revisando una foto de Natasha que claramente no era de un medio de comunicación, sino de una especie de identificación privada, decidió acercarse más. Sin embargo, antes de poder actuar, uno de ellos notó su presencia y se apresuraron a esconder la foto.
"¿Qué demonios están haciendo?" pensó Lando, pero sabía que debía avisar a Max y al resto inmediatamente.
Unos minutos después, Lando les explicó lo que había visto. Aunque la pista era mínima, había una sensación de que algo no cuadraba. Max se mostró más determinado que nunca. Ya no se trataba solo de encontrar a Natasha, sino también de desmantelar el misterio detrás de Ethan y descubrir por qué alguien parecía estar siguiendo sus movimientos.
-Esto no se va a quedar así -dijo Max, con los ojos llenos de furia. -Necesito que cada uno de ustedes esté listo. Si esos tipos saben algo, vamos a hacerlos hablar.
Charles estaba igual de decidido. La preocupación por Natasha lo consumía, pero también sabía que no podía dejarse llevar por el pánico. Tenía que mantenerse firme por ella, por ellos.
-Vamos a encontrarla, Max. No va a pasar mucho tiempo hasta que lo hagamos. -Charles apretó los puños, dejando claro que no se detendría hasta que Natasha estuviera a salvo.
Con la ayuda de los pilotos y del equipo, Max y Charles empezaron a unir más piezas del rompecabezas. Sabían que la situación era grave, pero no podían rendirse. Lo que fuera necesario para encontrar a Natasha, lo harían.
El reloj seguía corriendo, y la angustia en el paddock no hacía más que crecer.
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CORAZONES EN LA PISTA
Fiksi RemajaEn el apasionante mundo de la Fórmula 1, donde cada segundo cuenta y la velocidad lo es todo, Natasha Verstappen regresa tras años de ausencia para reencontrarse con su hermano, Max Verstappen. Pero su regreso al paddock no es solo por nostalgia; Na...
