no te acerques mas a ella

212 3 0
                                        

Capítulo 55:

Las semanas pasaban rápidamente, y Natasha se sentía cada vez más rodeada de amor y apoyo. Aunque aún faltaba bastante para la llegada de su bebé, ya comenzaba a recibir regalos y detalles de todos los pilotos del paddock. Cada vez que alguien encontraba algo tierno o especial, se lo enviaban a Natasha, desde trajecitos con mini logos de escuderías hasta pequeños peluches con cascos de carreras.

Max, mientras tanto, no se despegaba de ella. Cada vez que no estaban juntos, la llamaba para asegurarse de que estaba bien, emocionado de vivir esta etapa como hermano y futuro tío. Su cariño era tan notorio que Natasha solía bromear diciendo que Max estaba más nervioso que ella misma por el bebé.

El fin de semana de carrera estaba a punto de comenzar, lo que significaba que todos los pilotos, incluido Max y charles , debían volver a concentrarse en la pista. Sin embargo, la emoción del bebé seguía presente. Antes de cada sesión, Max aseguraba que Natasha estaba cómoda y, entre tandas, no perdía oportunidad de enviarle mensajes, lo mismo Charles emocionado por su hijo o hija siempre atenta a su esposa.

A medida que se acercaba el día de la carrera, la noticia del embarazo seguía siendo tema de conversación en el paddock, y cada piloto estaba emocionado de formar parte de este momento especial en la vida de Natasha y Charles.

La mañana de la carrera comenzó llena de emoción y expectativa, pero todo cambió cuando Jos Verstappen apareció en el paddock. Los hermanos no habían esperado verlo, y la tensión se sintió en el aire en cuanto se acercó. Natasha, incómoda, intentó mantener la calma, pero Jos no tardó en hacer un comentario hiriente. Con una sonrisa burlona, dijo en voz alta:

-¿Estás segura de que ese bebé es de Charles, o quizá de otro "amigo" tuyo?

Las palabras de Jos fueron como una chispa en un barril de pólvora. Max, con los puños apretados y la mirada llena de furia, se acercó a su padre, incapaz de contenerse.

-¡No tienes derecho a hablarle así! -exclamó, su voz firme y llena de rabia-. Eres el último que puede cuestionar la vida de Natasha.

Charles, que había escuchado el comentario y visto la reacción de Max, también intervino, acercándose para poner un brazo protector alrededor de Natasha.

-Si lo que viniste es a insultar, mejor vete. No toleraremos que trates así a la madre de mi hijo y mi esposa-dijo Charles, sin apartar la vista de Jos, dejándole claro que no pensaba retroceder.

Jos, sorprendido por la firmeza de ambos, intentó responder, pero Max, con la voz baja y llena de determinación, continuó:

-Aquí nadie te necesita, y mucho menos tu actitud. Te pedimos que respetes a mi hermana y a su familia, o no te acerques más.

El padre de los Verstappen, visiblemente incómodo, se dio media vuelta y se alejó, mientras Natasha se aferraba a la mano de Charles y miraba a Max con gratitud. A pesar del mal rato, ambos hermanos sabían que, pase lo que pase, siempre estarían allí para protegerse mutuamente.

La carrera comenzó con una mezcla de emociones intensas y una determinación inquebrantable para Max y Charles. Ambos compartían el mismo objetivo de dar lo mejor en la pista, dejando atrás el desagradable encuentro con Jos y concentrándose en lo que mejor sabían hacer: correr. Natasha, sentada en el área de invitados junto a otros pilotos, observaba con el corazón en la garganta cómo ambos se preparaban para una de las carreras más importantes de la temporada.

Desde la primera vuelta, Max y Charles demostraron ser imbatibles, ambos luchando en lo más alto de la tabla. Cada curva, cada adelantamiento, cada aceleración se sentía como una batalla personal, pero siempre con respeto y espíritu de competencia. Natasha los observaba a ambos, con una mezcla de nervios y orgullo, sabiendo cuánto significaba para cada uno este momento.

En las últimas vueltas, Max y Charles iban prácticamente rueda a rueda, peleando por la primera posición en una reñida batalla. Charles, con una sonrisa decidida, lanzaba un último intento por adelantar a Max, pero la habilidad y experiencia de su cuñado le dieron la ventaja. En el último giro, Max aprovechó una pequeña ventana y logró cruzar la línea de meta en primer lugar, llevándose la victoria. Charles lo siguió de cerca en el segundo puesto, con una sonrisa de satisfacción por haber dado su máximo esfuerzo.

El paddock estalló en aplausos y vítores, y Natasha, emocionada hasta las lágrimas, corrió hacia la zona de celebración para abrazar a ambos. Cuando Max bajó del auto, fue directamente hacia donde estaban Natasha y Charles, y ella lo recibió con un fuerte abrazo, mientras él le susurraba al oído:

-Esta victoria es para ti... y para mi futuro sobrino.

Charles, aún recuperando el aliento tras la carrera, se acercó y abrazó a Max con fuerza, dándole una palmada en la espalda.

-¡Increíble carrera, Max! Ese niño va a tener al mejor ejemplo en su tío.

Ambos compartieron una sonrisa cómplice, llenos de respeto y cariño mutuo, mientras los demás pilotos se unían para felicitarlos. La celebración fue intensa, y Natasha, mirando a Max y a Charles, no podía evitar sentirse orgullosa de ambos. La carrera se había convertido en algo más que una competencia; era el inicio de un nuevo capítulo lleno de amor, desafíos y promesas de una familia unida.

Con la victoria de Max y el esfuerzo de Charles, la tarde terminó entre abrazos, sonrisas y la certeza de que, pase lo que pase, enfrentarían juntos cada obstáculo y compartirían cada éxito como la familia que eran.

Tras la emocionante victoria, el equipo organizó una pequeña celebración en el hotel donde se hospedaban. Fue una noche de risas, bromas y felicidad pura. Natasha y Charles no dejaban de recibir felicitaciones de todos, no solo por la carrera, sino también por el bebé que venía en camino. Max, siempre protector y orgulloso, no se despegaba de su hermana y de Charles, asegurándose de que estuvieran disfrutando cada momento.

A la mañana siguiente, Natasha, Max y Charles decidieron tomarse el día para descansar y disfrutar un poco lejos del bullicio. Pasearon por la ciudad, aprovechando un rato de normalidad, sin cámaras ni entrevistas. Natasha, con la emoción de lo vivido el día anterior, no podía evitar sonreír, agradecida de tener a ambos a su lado.

Mientras caminaban, Charles tomó la mano de Natasha y, en un susurro, le dijo:

-¿Te das cuenta de que este bebé ya es la razón por la que todos estamos más unidos?

Natasha asintió, conmovida. Sabía que, aunque la vida en la Fórmula 1 estaba llena de exigencias y sacrificios, también les había dado una familia en cada uno de los pilotos y amigos que habían encontrado en el camino. Max, caminando un par de pasos adelante, se giró y, sonriendo, los invitó a sentarse en una terraza para descansar.

-Aquí estamos bien, sin prensa, sin fans -dijo Max, mirando a ambos con cariño-. Solo nosotros, como antes.

Durante esa charla, surgieron recuerdos de su infancia, anécdotas de los primeros días de Max en la Fórmula 1, cuando Natasha y Charles apenas se conocían, y de cómo, a pesar de las complicaciones, siempre habían permanecido juntos. Max, con una mirada seria, se dirigió a Charles:

-Sabes que voy a estar ahí para ustedes, ¿verdad? No solo como hermano o tío, sino como el amigo que siempre seré para ti. Este bebé va a tener una familia completa, y eso incluye a todos los que nos apoyan.

Charles, visiblemente conmovido, le dio una palmada en el hombro a Max y respondió:

-Lo sé, Max. No podría pedir un mejor hermano para Natasha ni un mejor tío para nuestro hijo.

Ese día reforzaron los lazos que ya los unían, y los tres sabían que estaban listos para enfrentar juntos cualquier reto que el futuro les deparará.

CORAZONES EN LA PISTA Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora