Capítulo 24:
El día después de la victoria de Charles, Natasha y Max decidieron hacer algo que no hacían en mucho tiempo: pasar tiempo juntos, solo ellos dos. Con las emociones de la carrera y la vida en el paddock acelerándose, ambos necesitaban un respiro. Decidieron alejarse del bullicio del circuito y hacer un paseo tranquilo por la ciudad, buscando un lugar donde pudieran hablar sin las distracciones de la vida diaria.
Max, que siempre había sido muy protector con su hermana, había notado que, a pesar de que todo parecía estar bien, algo en Natasha seguía inquietándola. Aunque nunca lo había mencionado directamente, sus pequeños gestos y la forma en que evitaba ciertos temas le decían que su hermana estaba lidiando con algo que no lograba comprender del todo.
-¿Te parece si vamos al parque? -preguntó Max mientras caminaban por las calles de la ciudad. -Creo que te vendría bien algo de aire fresco.
Natasha asintió, apreciando el gesto. A veces, todo lo que necesitaba era un momento de paz con su hermano, sin las presiones de la carrera, sin las conversaciones complicadas con los demás. Solo ellos dos, como en los viejos tiempos.
Mientras caminaban por las aceras tranquilas, el sonido de los coches y las voces del paddock se desvanecían. La ciudad, aunque activa, parecía ofrecerles una especie de calma que ambos necesitaban. Las hojas de los árboles crujían bajo sus pies, y el sol, que ya comenzaba a caer, iluminaba suavemente las calles, creando un ambiente relajado.
-¿Cómo te sientes, Nat? -preguntó Max, notando la forma en que su hermana miraba al frente, pensativa. -Ayer fue un día increíble para todos, pero he notado que algo te está preocupando.
Natasha suspiró, deteniéndose un momento y mirando al horizonte. Era cierto. Aunque había disfrutado de la victoria de Charles y todo lo que la rodeaba, había algo en su mente que no lograba dejar atrás.
-No sé qué me pasa, Max. Es como si... como si algo estuviera mal, pero no puedo poner el dedo en lo que es -confesó, sin mirarlo. -Siento una especie de... tensión, como si estuviera esperando que algo malo sucediera, pero no sé qué.
Max la miró con preocupación, pero en su mirada también había una comprensión profunda. Conocía a su hermana mejor que nadie y sabía que si ella sentía algo así, debía ser algo importante.
-¿Es por Ethan? -preguntó Max con cautela. Aunque nunca lo había mencionado, no podía ignorar el hecho de que Natasha se sentía incómoda cada vez que Ethan estaba cerca.
Natasha se estremeció ligeramente al escuchar su nombre. Aunque no sabía por qué, el simple pensamiento de Ethan aún le causaba esa incomodidad inexplicable.
-Sí... algo en él no me termina de cuadrar. No sé qué es, pero me siento rara cada vez que está cerca -admitió, su voz baja.
Max asintió, sus ojos reflejando una preocupación genuina. Sabía que su hermana no era del tipo de persona que dejara que los prejuicios o las primeras impresiones gobernaran sus decisiones, pero también entendía que ella tenía una intuición excepcional. Si algo no le gustaba de Ethan, debía ser por una razón.
-Voy a estar pendiente, Nat. Si en algún momento necesitas hablar o alejarte de él, me lo dices -le dijo Max, poniendo su brazo sobre sus hombros, dándole una sensación de protección. -No estás sola en esto.
Natasha sonrió agradecida, pero en el fondo, algo seguía rondando su mente. Su hermano la apoyaba incondicionalmente, pero sentía que había algo que ni ella misma entendía por completo. Algo que no podía expresar, algo que no lograba recordar.
-Gracias, Max. En serio... -susurró.
El paseo continuó en silencio durante un rato, mientras los dos hermanos caminaban por el parque, disfrutando de la compañía del otro sin necesidad de palabras. Había algo reconfortante en la presencia de Max, en la seguridad que siempre le brindaba. Aunque las dudas seguían en su mente, Natasha sabía que, mientras estuviera con él, nada podría salir realmente mal.
Al llegar a un banco en una zona tranquila del parque, se sentaron, dejando que la brisa suave les acariciara la piel. Max se recostó hacia atrás, mirando el cielo, mientras Natasha observaba a las personas que pasaban, la paz que había encontrado allí aliviaba un poco la tensión que sentía.
-¿Te acuerdas de cuando solíamos venir aquí a escapar del mundo? -preguntó Max, rompiendo el silencio con una sonrisa nostálgica.
Natasha asintió, una leve sonrisa apareciendo en su rostro. -Sí, éramos unos niños... No teníamos preocupaciones. Solo queríamos estar juntos.
Max la miró con ternura. -Esos días me hicieron darme cuenta de lo importante que eres para mí, Nat. Todo lo que haga falta, siempre estaré a tu lado.
Natasha sintió un nudo en el estómago al escuchar esas palabras. Aunque todo parecía estar bien con ella y Charles, la relación que tenía con su hermano seguía siendo el pilar sobre el que se apoyaba. Sabía que, aunque el futuro estuviera lleno de incertidumbres y retos, tendría siempre a Max a su lado, y eso le daba fuerzas para seguir adelante.
Después de un rato, decidieron regresar al paddock. El ambiente relajado del parque había logrado despejar un poco sus pensamientos, pero la sensación inquietante que Natasha sentía seguía ahí. No sabía qué estaba por venir, pero algo le decía que los días siguientes serían decisivos.
Mientras caminaban de regreso hacia el paddock, el sol ya se había puesto, y las luces del circuito comenzaban a brillar. Max, siempre tan atento a su hermana, le sonrió con confianza.
-Lo importante, Nat, es que siempre estamos juntos. Nada va a cambiar eso.
Natasha asintió, sonriendo de vuelta. Aunque el futuro fuera incierto, sabía que, al menos por ese momento, todo lo que importaba era su vínculo con su hermano. Y, en ese paseo, había encontrado la paz que tanto necesitaba.
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CORAZONES EN LA PISTA
Ficção AdolescenteEn el apasionante mundo de la Fórmula 1, donde cada segundo cuenta y la velocidad lo es todo, Natasha Verstappen regresa tras años de ausencia para reencontrarse con su hermano, Max Verstappen. Pero su regreso al paddock no es solo por nostalgia; Na...
